Los primeros movimientos del bebé en el embarazo.

Uno de los momentos más esperados de un embarazo es cuando empezamos a sentir al bebé dentro de nuestro vientre.

Creo que marca un antes y un después: todo parece más real cuando diariamente puedes sentir a tu bebé.

¿Cuándo se notan los movimientos del bebé en el primer embarazo?

En mi primer embarazo lo sentí por primera vez justo al cumplir 16 semanas, la misma noche que me ingresaron en el hospital por neumonía.

De algún modo siento que que fue una señal divina. Es mucha casualidad que justo en ese momento y no en otro sintiera su presencia… Creo que fue algo en plan “tranquila, estoy aquí y yo estoy bien, cuídate tu mami“.

Muchas personas sienten sensaciones extrañas antes de sentir la primera patadita pero en mi caso no fue así. Esa primera vez fue claramente un toquecito, como si alguien llamara a la puerta con un puñito diminuto, toc toc toc. Antes de eso, yo no había notado nada. O al menos no había sido consciente de ello.

Durante las primeras dos semanas desde aquella primera mini-patadita no le sentí todos los días, pero a partir de la semana 18 sí y desde la semana 19 podía notarlo cualquiera.

Mi hijo mayor fue muy movido, presagiando ya cómo sería después. No recuerdo que desde esas semanas estuviera más de unos pocos minutos sin moverse, quizá alguna vez nada más levantarme por la mañana.

¿Cuándo se empieza a sentir al bebé en el segundo embarazo?

En mi segundo embarazo, dos años después, comencé a sentir a mi bebé muy muy pronto.

De hecho, lo noté tan pronto que me imagino que habrá quien no me crea.

Siempre he oído que en el segundo embarazo y posteriores se nota mucho antes pero nunca pensé que tanto. Quizá es que yo he estado más receptiva o que ya sabía qué esperar o que tengo los músculos de la zona muy sensibles tras dos operaciones en el útero…

Justo al cumplir las 6 semanas, tumbada en la cama, noté que la vida fluía. Ya sé que de tan poético suena súper ñoño, pero así fue. Era sábado, tenía programada la primera ecografía justo para el lunes y hasta ese día había dudado de si podría verse o no latido por ser muy pronto. Esa noche ya no tuve más dudas, noté que latía, que había vida, que el útero estaba lleno de sangre en movimiento.

Con 9 semanas, guardando los platos en el lavavajillas, sentí el primer movimiento, clarísimo. Me quedé asombradísima y muy quieta a ver si se repetía. Paralizada. No fue así, pero no tuve ninguna duda. ¡Qué emoción tan grande!

A partir de ahí, fui notando esas famosas mariposas, gusanitos y culebrillas que nunca noté en mi primer embarazo. No todos los días, a veces cada dos o tres días, a veces en días alternos…

Con 11 semanas comencé a notarle a diario una vez o dos. Las mariposas poco a poco se fueron convirtiendo en toquecitos, tirones… Así que cuando fui a la ecografía de las 12 semanas, sabía de sobra que andaba por ahí moviéndose.

A diario y de manera frecuente comencé a notarle con 14 semanas. Curiosamente, mi marido y resto de familia tardaron bastante más en notarle, creo que no antes de las 20 semanas. Sin embargo, yo podía notar incluso cuando se estiraba y se cambiaba de postura.

¿Cuándo se sentirán los primeros movimientos fetales en el tercer embarazo?

En mi tercer embarazo yo estaba súper confiada en que notaría los movimientos de mi bebé enseguida.

Sí, con seis semanas empecé a notar ese fluir de la vida que es tan tan increíble y del que os he hablado antes. Sobre todo por las noches, tumbada boca arriba en la cama, notaba claramente una especie de torrente,  una vibración que para mi era perceptible. No digo que esto fuera el bebé, es obvio que no, seguramente es fruto del nuevo flujo sanguíneo de la zona… pero sí un síntoma inequívoco que de que la vida se había despertado ahí dentro.

Habiendo notado a mi segundo hijo tan temprano, empecé a esperar con ansia que llegaran las 9 semanas. Pero no pasó nada.

No fue hasta la semana 12 en la que empecé a notar mariposas. Muy muy muy suaves, muy ocasionalmente, no todos los días.

Tengo que reconocer que fueron unas semanas en las que lo pasé mal porque no podía con la impaciencia. No notar absolutamente nada la mayor parte del tiempo cuando tenía el recuerdo tan nítido de mi segundo embarazo, se me hizo muy cuesta arriba. Yo esperaba notar los primeros movimientos del bebé en el embarazo muy pronto y me sentía decepcionada.

Así estuve varias semanas. Unas veces mariposas, unas veces vibraciones, algunas veces una pequeña ondulación, como si pasara un gusanito… pero muy suavemente. Y desde luego no todo el tiempo, ni tan siquiera todos los días. Si no fuera porque se trataba de mi tercer embarazo, es muy probable que muchas de esas sensaciones hubieran pasado desapercibidas, o confundidas con gases quizá.

En la semana 15 empecé a notar lo que se podrían denominar primeros movimientos fetales. Mini-golpecitos, quizá dos o tres veces diarias, aunque también tuve días que me pareció no notar nada. Al menos sí que empezaron a alterarse esos momentos de cosquillitas con pequeños toquecitos en torno a las semanas 15-16.

Pero yo quería más… ¡yo quería notar los movimientos de verdad de la buena, todos los días y la mayor parte del tiempo! No paraba de hacer comparaciones con anteriores embarazos y me preguntaba por qué estaba tardando en notar al bebé en condiciones.

Hasta que ya casi con 17 semanas, en una eco rutinaria, mi ginecóloga me explicó que tenía la placenta delante. Placenta anterior, según la expresión técnica. No me lo había mencionado antes porque al parecer no tiene la más mínima trascendencia pero sí influye en notar al bebé. Tal como ella me explicó, de algún modo se puede comparar a tener un cojín en la tripa. Un cojín que amortigua los movimientos del bebé. Literalmente me dijo: aunque aún es muy pronto, ten en cuenta que con la placenta ahí te va a costar más notar al bebé de momento, vas a tener que tener paciencia y esperar unas cuantas semanas más.

Aquella ecografía fue “curiosa” porque el bebé no paraba de moverse, la ginecóloga decía que vaya saltarín… pero yo, a pesar de estar boca arriba (una posición en la que tradicionalmente he notado más a mis hijos) no notaba nada de nada.

Con aquella explicación empecé a estar más tranquila, pero la rabia por no notar a mi bebé la tenía igual. ¡Qué mala suerte tener ese cojín ahí entorpeciendo!

A partir de la semana 18 comencé a notar movimientos con más claridad. Aquí ya puede identificar lo que todos entendemos con pataditas. ¿En qué zona del vientre? Pues, sobre todo, a los lados de la tripa, es decir, donde no estaba el cojín. Cuando el bebé se movía en la zona de la placenta podía notar a veces los golpes, pero muchísimo más suaves. Es más, estando tumbada por la noche en la cama, podía notar zonas de su cuerpo en los laterales, pero no en la zona central de la tripa. Incluso en estas semanas aún notaba a menudo mariposas, ondulaciones y cosquillas por toda esa zona central.

Para notar al bebé a diario y con una intensidad razonable he tenido que esperar hasta la semana 20. Si me lo hubieran dicho antes de que quedarme embarazada, no me hubiera creído que tendría que esperar hasta la mitad del embarazo para notar al bebé en condiciones, ¡pero así ha sido!

Desde la semana 20-21 ya podía notar al bebé todos los días, de forma frecuente y con claridad sobre todo estando sentada o tumbada.

Para notar al bebé con claridad estando de pie tuve que esperar a las semanas 21-22 y aún así no era la posición en la que me resultara más fácil.

Algo que me parecía muy curioso es que cuando salía a andar no notaba nada de nada. No sé si es que se dormía con el movimiento pero no conseguí notar al bebé mientras estaba caminando hasta la semana 23.

Los movimientos fetales se sienten de forma diferente en cada embarazo

Desde mi experiencia, los movimientos fetales de cada uno de mis hijos han sido diferentes y creo que depende:

  • De la colocación del bebé dentro del vientre.
  • De su personalidad del niño.
  • De la colocación del útero y la placenta.

Todo esto va a determinar cuándo y cómo notemos los primeros movimientos del bebé en el embarazo.

Cómo eran los movimientos fetales de mi primer hijo

Mi hijo mayor estuvo siempre en posición cefálica, por lo que yo notaba sus movimientos sobre todo en la parte alta de la tripa.

Además, su forma de moverse siempre fue brusca y lo que más recuerdo son golpes y pataditas bien fuertes.

Enseguida empezó a tener hipo, un hipo clarísimo y que hacía temblar toda la tripa.

Desde la semana 32 encajó la cabeza y notaba clarísimamente esa presión y en las últimas semanas tenía la sensación constante de que en cualquier momento asomaba la cabeza en mitad de la calle.

Cómo sentía los movimientos fetales de mi segundo hijo

Mi segundo bebé se pasó todo el embarazo de nalgas.

Sus movimientos son mucho más suaves.

No siempre notaba golpes, pataditas. La mayoría de las veces notaba cómo se movía, se estiraba, como subía y bajaba la pierna o los brazos. Podía notar claramente su cabeza debajo del pecho muchísimos días y algunas veces también un pie en las costillas.

Mi segundo bebé pasaba muchos ratos sin moverse, me imagino que dormido como un tronco.

También noté su hipo, pero de forma más débil.

Cómo son los movimientos fetales de mi tercer bebé

Desde luego, la forma en la que noto a mi tercer bebé está siendo diferente, ahora sé que por tener la placenta delante.

Aunque volveré por aquí una vez que nazca, pues aún me queda embarazo por delante como para que evolucione la forma en la que lo noto, sí puedo decir que los movimientos parecen bastante suaves, al menos comparados con anteriores niños.

Puedo notar muy claramente la diferencia entre cuando golpea la parte interior de mi cuerpo y cuando golpea la zona exterior del vientre, donde presupongo que está la placenta. Cuando los movimientos son hacia mi, noto mucha más fuerza en esos golpecitos.

Como os decía antes, también noto diferencia entre cuando golpea en los laterales de la tripa, o ahora ya en la zona alta, que cuando golpea en la zona alrededor del ombligo.

Al igual que me ocurriera con mi segundo bebé, con frecuencia puedo notar cómo se estira. Intuyo cómo se cambia de postura. A veces, por la noche, tumbada en la cama, puedo identificar dónde tiene la cabeza. Hubo un día que justo por mi ombligo salía lo que parecía una “alita de pollo”. ¿Sería un codo? Intenté cogerla pero enseguida lo metió para dentro. Otro día noté claramente un pie o una mano.

Aún no he percibido que tenga hipo, pero todavía quedan meses por delante.

Foto | Britt-knee en Flickr CC