Parecía que nunca iba a llegar el momento, pero sí, ya somos oficialmente una familia de cuatro miembros.

No sé muy bien cómo estoy… Una mezcla entre feliz, confundida, enamorada, cansada…

La llegada a casa ha sido distinta a la primera, que recuerdo en una nebulosa. Ahora me siento más segura y estoy más preparada para el cansancio físico de los primeros meses de crianza. El aterrizaje hubiera sido estupendo si no fuera porque el Mayor anda totalmente descentrado y no lo está poniendo nada fácil aunque al bebé lo ha aceptado bien y hasta le hace gracia.

No sé si soy yo o es este bebé tan dulce, que no ha dejado de sonreir desde que nació, pero todo me está pareciendo más fácil. Bueno, todo menos la lactancia, que se me está resistiendo un poco. Gracias a la ayuda de Belén y Eloísa, por la que nunca estaré suficientemente agradecida, en los últimos días parece que estamos mejorando, aunque las grietas me están dando mucha guerra.

Siento ser tan escueta, por aquí tengo un gordi que reclama de nuevo mi tetita.