Está claro que el nene ha salido a su padre: parco en palabras. Hace tiempo que tenemos claro que tiene nivel como para hablar por los codos y que podría ser hasta un niño redicho, pero no le apetece, no lo encuentra necesario, no le acaba de motivar, qué se yo. Si puede contestarte con monosílabos o ahorrarse palabras, lo hace. Ya digo que tiene a quien salir…

La música hace meses que le gusta muchísimo. Y era indudable que con esa memoria que tiene se sabía todas las canciones de memoria (hasta algunas de anuncios de la tele), otra cosa es que le apeteciera demostrarlo.

Por eso me parece un paso tan importante que haya empezado a cantar.

Primero fue una cancioncilla que le he repetido durante más de un año hasta la saciedad y pensaba que le entraba por un oído y le salía por el otro:

A guardar, a guardar,

Cada cosa en su lugar,

Sin romper, sin tirar,

Que mañana hay que jugar

Empezó a cantarla un día, así como si nada, mientras recogía sus juguetes. Increíble.

Le ha seguido otra que aunque es cortísima (al menos yo no me sé más) me parece que tiene más mérito porque no está asociada a ningún acto de la vida cotidiana. Se puso a cantarla porque sí y ahora me la canta varias veces al día en vista de lo mucho que babeo cuando me hace el show.

Estrellita del lugar,

Me pregunto dónde estás

¡Me lo como!.