Cuando pedí la excedencia, elegí quedarme en casa hasta el 4 de octubre porque quería estar disponible hasta que el bebito cumpliera el año. No tenía claro a qué guardería iba a llevarle ni qué tipo de jornada de adaptación tendrían, pero sí que pensé que él empezaría en septiembre, con el inicio del curso escolar, para poder yo estar con él al 100% y no encontrarme de sopetón con su entrada en la guardería y mi vuelta al trabajo. 
Tenía la idea de que quizá las guarderías comenzaran igual que los colegios, casi a la mitad del mes de septiembre, por lo que a mi realmente me quedarían apenas unas pocas mañanas “libres”. Sin embargo, la guardería comienza el 1 de septiembre. Los días 1, 2 y 3 el horario es de 10 a 12 de la mañana. Y a partir del día 6, el horario habitual, en el caso de mi hijo, de 9 a 15h. Así que tengo casi un mes por delante con las mañanas libres.
Va a ser muy muy raro. Pero como desde que tuve al niño estoy en plan “no me voy a amargar por nada que no tenga remedio“, voy a tomarme esos días como un merecido descanso. Aunque me encantaría seguir sin trabajar y con el niño en casa, tengo que reconocer que estoy agotada, sobre todo mentalmente. El verano está siendo durillo porque mi hijo está pasando una mala fase, hace mucho calor y tengo poca ayuda. Hay días que acabo hasta el moño y mi cuerpo está pidiendo a gritos un poco de atención.
Así que estoy haciendo planes para septiembre. No sé si es buena idea, luego uno no cumple ni la mitad de ellos, pero por planificar que no quede:
– ¡Leer!. Desde que el bebito empezó a tener movilidad no he leído nada y lo echo muchísimo de menos. Tengo que aprovechar el mes porque en cuanto yo vuelva al trabajo volverá a ser complicado sacar un rato.
– Ir a la peluquería, tarea que odio, pero ya toca y es buena idea hacerme una puesta a punto de cara al invierno.
– Comprar los regalos de cumpleaños de mi marido y de mi hijo, que ambos son de octubre.
– Darme una vuelta por las tiendas tranquilamente, probarme ropa, comprarme algo bonito y práctico para la vuelta a la oficina, renovar ropa interior, mirar zapatos. ¡Qué placer ir solita sin agobios!.
– Comprar comida y hacer cantidades industriales de varios platos para dejarlos congelados.
– Estaba pensando en ir a hacerme una limpieza de cutis pero la dermatóloga me ha dicho que mejor no. Quizá vaya a hacerme una limpieza de espalda, me apetece mucho. Esto está por decidir todavía.
– Comer bien y echarme la siesta antes de recoger al niño.
– Recoger la casa en condiciones, ordenar armarios, quitar trastos del medio.
– Aprovechar para quedar por la mañana con todo aquel que pueda en ese horario.
– Ver alguna serie o alguna película de las mías, jugar a la Wii o simplemente estar tirada en el sofá ¡sin hacer nada!.
Algo me habré dejado, seguro. Pero es básicamente esto: descansar, cuidarme y ocuparme de mi misma. ¡Estoy más positiva que nunca!.