Llevamos una temporada que el nene no para de pedir comida y picotear entre horas: entre el desayuno y la comida y desde que se levanta de la siesta hasta la cena.

¿Razones?. Se me ocurren tres:

– Primera, que no come lo suficiente. El biberón del desayuno lo toma con poca gana, muchas veces no quiere ni probarlo, sólo quiere beber agua. He probado a meterle más cereales, a darle alguna tostada, galletas, magdalenas… no sirve, nada le gusta. En la merienda estamos teniendo el mismo problema: no quiere fruta ni a trozos ni en puré, los potitos industriales alguna vez los quiere pero no de forma habitual, no quiere galletas, no quiere zumitos ni batitos ni leche ni un sándwich…

– Segunda razón, que se aburre. Como los adultos, se aburre y le dan ganas de comer. Cuando está entretenido y pasándolo bien no se acuerda de comer ni por asomo porque no es un niño de comer mucho. Se acuerda de picotear cuando no piensa en otra cosa, lo cual me lleva a la siguiente razón.

– Tercera razón, es una manía. Como cuando aprendió a decir “agua” y se pasó varios meses bebiéndose más de litro y medio diario. Realmente no tenía tanta sed, simplemente cogió el hábito y no había quien se lo quitara. Hasta que surgieron otras manías y se pasó la moda.

Y, ¿qué es lo que picotea?. Su gran pasión es el pan. Le siguen de cerca las tortitas de maíz, estas que venden como dietéticas, le chiflan. Por supuesto, su siguiente alimento preferido son las patatas fritas, sean de verdad o de las de bolsa, pero esas las cata poco por razones evidentes.

Me tiene un poco aburrida, que no preocupada. Me paso el día pensando qué podría ofrecerle de desayuno y de merienda para que comiera lo suficiente como para no acordarse de comer hasta que le toque. Tampoco me parecería mal que hiciera una pequeña comida a media mañana y a media tarde, pero un refrigerio de verdad y un picoteo cutre. He probado a adelantar la comida y a adelantar la cena pero es un parche. A las 11.30h ya está pidiendo pan (incluso los días que se ha levantado casi a las 10h) y el picoteo de la tarde puede durar… pues eso, toda la tarde.

Me ocurre como me ocurría cuando pedía tanta agua. No puedo negarle la comida con la insistencia que la pide, sobre todo porque no sé si realmente está muerto de hambre o no, y sospecho que algo debe tener porque cuando está lleno no le entra ni un poquito… Al menos lo que come es medianamente saludable (quien no se consuela es porque no quiere) y como sigue estando en los huesitos, por peso no me preocupa. Espero que la manía se le pase pronto, eso sí, veremos a ver por qué la sustituye.

Foto Flickr Flydime.