En la evolución natural de la alimentación de mi niño, las verduras se están colocando ahora mismo al borde del abismo.

De unas semanas para acá, conseguir que se coma un puré (salvo que sea el de fruta de la merienda) es imposible. No los quiere ni en pintura, salvo que le dejes guarrear metiendo las manos dentro y luego chupándose los dedos o haciendo sus primeros pinitos con la cuchara, aunque ambas opciones son más bien para jugar que para comer. Esto ha derivado, como es natural, en que yo le presente toda la comida en trocitos que unas veces se come con sus propias manos y otras veces le doy con un tenedor. Hasta ahí, todo bien.
Sus avances masticando le han llevado a tener una alimentación muy completa, bastante similar a la de un adulto pero esto, que es estupendo, tiene una contrapartida importante: que cuanto más comida sabrosa prueba, menos la gusta la comida insulsa, donde entra, evidentemente, la verdura. Al niño le encanta la tortilla, las patatas fritas, la tortilla de patata, el pescado a la plancha y la carne (sea cocida, a la plancha o empanada), las croquetas, las salchichas, las empanadillas… todo lo rico. Ahora, le pones un trozo de brécol y tras chuparlo un rato, lo escupe. Lo mismo con la zanahoria cocida o con las coles de bruselas que le he puesto hoy. Parecía que habíamos tenido cierto éxito con las judías verdes con tomate, pero la semana pasada también les hizo ascos. Sí tuvieron cierta aceptación los espárragos trigueros a la plancha y las habitas con jamón pero sin él. Veremos qué tal cuando toque repetir.
Me daría pena que terminara siendo un niño de los que no prueban la verdura, más que nada porque durante todos estos meses se la ha comido estupendamente, igual que la fruta, y es una costumbre de lo más sana. Pero en la alimentación tengo clarísimo que no le voy a obligar a nada, no es que yo pueda dar un gran ejemplo de buena alimentación precisamente, que aquí no entra más fruta que la que come el niño.
He pensado en preparar, próximamente, espinacas a la crema, témpura de calabacín y acelgas con patatas. No sé si tendrán mucho éxito o no pero hay que intentarlo. Me imagino que no estoy sola en esta situación así que si tenéis recetas que sugerirme, ¡¡yo encantada!!.