¡Estamos en un nuevo achuchón de los dientes!. 
Hemos tenido bastante paz durante los últimos meses, en concreto, desde que le salieron las dos paletas de abajo. Yo estaba sorprendida, porque desde bien pequeñito empezó a dar síntomas de que le molestaba la boca y viendo como tenía la encía superior, que anunciaba nuevos dientes, no pensaba que fuéramos a tener descanso, pero curiosamente así ha sido, el bebito ha tenido un respiro bastante largo en este tema tan doloroso.
Desde hace unos días venía yo observando que tenía el culo, los testículos y hasta las ingles de color rojo tomate. Síntoma inequívoco. 
Aunque quizá uno de los que me resultan más evidentes es la forma en la que se chupa el dedo. Llevábamos ya muchos meses en que sólo le daba unos chupeteos justo antes de dormirse, pero en las últimas semanas estaba otra vez con el dedo en la boca constantemente. Y en estos últimos días no sólo se ha chupado su querido pulgar izquierdo, sino ambas manos, con varios dedos a la vez. Y no sólo chupar, sino masajearse las encías. 
La noche del viernes al sábado la pasó bastante mal, se despertó varias veces llorando. Y todo el día de ayer lo pasó quejándose y lloriqueando. Al mirarle la encía, efectivamente, está hinchada, sobre todo un lado. La pediatra me dijo a principios de mes que había visto las dos paletas de arriba a punto, pero yo ayer vi hinchada una superficie que comprendía también los incisivos y uno de los colmillos.
Así que ayer, tras las dudas de mi marido (que se ha vuelto un anti-medicamentos total en lo que se refiere al niño), le dimos Apiretal y ha descansado bastante bien, aunque aún así se despertó a las 6 de la mañana, algo rarísimo en él.
Veremos a ver si del achuchón rompe algún diente o todavía toca esperar, porque con los dos de abajo tuvimos varios achuchones hasta que finalmente los vimos aparecer.