Antes de nada, muchísimas gracias por todas las muestras de afecto que me habeis dedicado con ocasión de la celebración de los 100 seguidores. ¡No os podeis imaginar la ilusión que me hace!. 
Entre unas cosas y otras, ayer estuve casi todo el día nerviosa. 
Aunque no lo haya dicho, llevo semanas con la mente puesta en la ecografía que tengo esta tarde. Ecografía en la que se verá si el mioma sigue en su sitio o no, si ha encogido o si sigue igual. He tratado de no pensarlo mucho, pero según se acercaba la cita cada vez me he puesto más nerviosa. Y es que no tengo ninguna gana de tener que quitármelo, aunque estoy decidida a hacerlo si así lo recomienda el ginecólogo. Ya veremos…
Ayer por la tarde llevé al bebito al oftalmólogo. Me ponía muy nerviosa la idea y no sé muy bien por qué, pues tenía la idea de que me iba a decir que no era nada (como así ha sido). No esperaba que me dieran cita tan pronto pero, ¡oh sorpresa!, llamé el miércoles a mediodía y me dieron cita para ayer por la tarde. Visto y no visto.
El médico fue encantador y ¡ya sabeis lo que me gusta a mi un hombre encantador con los niños!. Se le veía muy acostumbrado a tratar con ellos, incluso con bebés. Tenía muchos dibujos de Pocoyó en el móvil y varios muñequitos que usaba para hacer las pruebas de visión. Le fue haciendo pruebas, tapándole un ojo, enseñándole cosas. También apagó la luz de la habitación y le enfocó los ojos con una pequeña lucecita.
Me dijo que estaba bien. Que lo de bizquear cuando se arriman mucho una cosa es normal, que los adultos también lo haríamos sólo que nosotros no nos arrimamos tanto las cosas que nos tocamos la nariz con ellas. Que poco a poco irá aprendiendo a separarse más las cosas que tiene que mirar. En cuanto a lo de meter un ojo de vez en cuando, me dijo que en las pruebas estaba bien y que todavía no se le podía pedir que la sincronización fuera perfecta.
En cualquier caso, nos ha pedido que volvamos en 6 meses porque por su padre tiene antecedentes de ojo vago, y eso es algo que hay que controlar. Según me explicó, normalmente estos problemas se ponen de manifiesto no antes de los 14 meses. Cuando volvamos en 6 meses tendrá más o menos esa edad, así que ya veremos. 
Me alegro mucho de haber ido porque me he quedado bastante más tranquila.
Mi preocupación ahora es el tema de las regurgitaciones. He vivido feliz pensando que era de lo más normal hasta que la pediatra me dijo que no tanto. Llevamos unos días con el motilium y debo decir que no he notado gran diferencia. Por una parte, es complicado esperar los 10 minutos que deben transcurrir entre la toma y la comida, porque el no tiene paciencia ninguna y se pone a reclamarla a gritos y lloros. Así que hay días que no espero tanto tiempo, no sé si eso influirá.
Nos dió unas muestras de leche AR pero no nos gustaron nada. Cuando se las di, tomó menos cantidad de la habitual. Y no me extraña porque aquello espesó tanto que no pasaba por la tetina, una vez puestos los cereales. ¡Menuda masa!. 
No sé si probar otra marca de leche AR o no. No creo que el problema de la regurgitación se deba a la leche, puesto que lleva regurgitando desde que nació y muchos días lo que regurgita es comida, tanto si ha tomado leche de postre como si no.
Creo que el problema ahora mismo es el exceso de actividad. Nada más terminar el desayuno, la comida o la merienda, se pone a hacer el burro. Y ¡pobre de mi como trate de impedírselo.! Si yo me pusiera a hacer flexiones, fondos y el pino justo después de comer, seguro que también me sentaba mal. Con la cena, como va directo a la cunita, no regurgita nada.
Se me olvidó comentarle a la pediatra que su forma de regurgitar es con un eructo. Al eructar le sube comida. No sé si esto es siempre así en bebés más mayorcitos porque de recién nacido su regurgitación era independiente de que eructara o no, simplemente parecía que se le rebosaba el estómago.
En fin, iremos viendo si el motilium le hace algo o no. 
Y ya veremos qué dice mi ecografía. ¿Cruzaríais los dedos por mi?.