En las últimas semanas hemos tenido muchos cambios. Primero, el paso del capazo a la silla de paseo. A continuación, esterilizar sólo cada dos o tres días. Después el cambio a la cuna grande y a su habitación.
Yo sabía que este mes iba a ser importante, porque el cambio que dan los niños a los cinco meses es increíble.  A mi bebé le queda una semana para cumplirlos y me parece un gran hito. Soy consciente de que estamos llegando a una etapa en la que los cambios van a ser muy rápidos, muy divertidos y que vamos a disfrutar muchísimo. Estoy con la mente ya puesta en un montón de planes, que quizá parezcan muy simples, pero me apetecen muchísimo. Algo tan tonto como estrenar la trona, darle de comer con cuchara…es un acontecimiento que espero con la misma ilusión que los niños la noche de Reyes.
Una imagen que tengo es la de una mañana primaveral, mi niño y yo paseando por el parque, sonrientes, mi hijo abierto al mundo, descubriéndolo todo, riendo al ver correr a mi perra detrás de los pájaros.
No sé si es una imagen muy ñoña, pero sé que el momento llegará (¡en algún momento dejaremos atrás este horrible invierno!) y yo lo viviré de ese modo. 
¡Me lo voy a comer a besos!.