Papá Noel este año ha sido muy obediente y ha traído todo lo que Mayor pidió para él y para su hermano, aunque el pobre ya tenía sus sospechas acerca del poco uso que le iban a dar a los juguetes que debía dejar en esta casa.

Lo que yo creo que no sospechaba es que iba a ser tan poco tan poco, que a pesar de haber pedido algunos de los juguetes con insistencia desde el verano y hasta hablar de ellos en sueños, no han llegado en uso ni a Reyes. Ya están criando polvo y con la mitad de las piezas perdidas en algún rincón olvidado.

Cada vez tengo más claro que los juguetes más sencillos son los que más juego dan. En mi casa lo que están de moda son las cajas. Especialmente las cajas grandes de nuestra tienda, que gracias al tamaño que tienen hemos llegado a caber los cuatro (apretaos, pero dentro al fin y al cabo) y añadiendo de un lado y quitando del otro nos hemos llegado a montar hasta un castillo con puente levadizo y torres.

Creo que Papá Noel podía haber pasado de la carta que recibió puntualmente a principios de diciembre y  haber traído una casita de cartón molona, como por ejemplo esta pedazo de Masía.

“La Masía”, no me puede gustar más esta casita de cartón

La versión profesional y bonita de lo que nosotros hacemos en casa con los escasos materiales con los que contamos. Más cara, eso sí, pero más mona también.

Por cierto, que la tienen unos amigos míos en su tienda online: Petitaixa, donde además de estas preciosidades que voy a pedir yo misma a Santa Claus el año que viene, tienen los famosos See Kai Run que tanto estuve buscando cuando mis hijos eran más pequeñitos.

PD. Querido Santa Claus. Es posible que estés pensando que en mi casa duraría más una casita de juguete de las de plástico a gran escala. ¡Y llevas razón! Así que por mi encantada, lo único que tendrás que acompañarla de un chalecito con terreno donde pueda meterla. Gracias.