En mi casa acabamos de vivir uno de esos momentazos que quedarán siempre para el recuerdo (¡lástima no haber tenido la cámara de vídeo preparada para inmortalizarlo!).
Estaba jugando al cucu-tras con mi bebé, que estaba sentadito en la trona, y mi perra excitada al lado, queriendo participar. En un momento dado, las miradas de ambos se han encontrado y mi perra ha comenzado a lamerle las manos, con mucho cuidado. ¡Mi hijo se partía!. Han estado así por lo menos dos o tres minutos.
Ha sido un momento muy tierno, muy especial. Seis meses y medio ha tardado mi perrita en atreverse a lamerle. 
La lástima que tengo es que mi marido se haya perdido ese primer momento porque estoy segura de que hubiera babeado igual que yo. No podemos quejarnos de perra, es buena, dulce, muy respetuosa con el niño y sus cosas y está claro que ¡le quiere!.
PD. Por si alguien me dice algo sobre la higiene, después le he lavado las manitas con gel higienizante y una toallita para bebés.