Como os contaba la semana pasada, el final del verano es un momento de sentimientos encontrados.

Seguro que muchos coincidiréis conmigo en que cuando los niños van al cole el verdadero inicio del año se traslada a septiembre y no tanto a enero.

Cambiar de año en pleno verano, con temperaturas altísimas como las que estamos teniendo en estos días, no es sencillo.

Por mi parte, trato de apartar los pensamientos de desgana, apatía y tristeza y transmitir todo el buen rollo que puedo. Al fin y al cabo, un nuevo curso es sinónimo de nuevas oportunidades, tanto para ellos como para nosotros.

Los niños muchas veces tienen dificultades para manifestar sus sentimientos. A veces porque ni ellos mismos los comprenden y otras veces porque les cuesta ponerles palabras.

Aunque no siempre lo expresen, volver al cole, dejar atrás la diversión y la libertad del verano, también es complicado para muchos niños.

Cuántas veces nos pasa que al salir del cole vemos que están decaídos o tristes, o quizá atraviesan una fase de enfados explosivos sin razón aparente. O se despiertan más veces por la noche, o tienen terrores nocturnos. Quizá alguna regresión en el control de esfínteres…

Muchas veces, de forma silenciosa, nos indican que ellos también están haciendo ese proceso de re-adaptación tras casi tres meses de vacaciones.

Por eso, quería dedicar un post a explicar cómo hacemos nosotros para volver al cole con optimismo e ilusión. O al menos intentarlo.

 

Mis 5 consejos para volver al cole sin agobios y sin pena

1.- Hablar del cole siempre en positivo y no olvidarlo durante el verano

Nosotros el cole siempre lo hemos visto como algo positivo en sus vidas.

Más aún en la etapa de 3 a 6 años, que no es obligatoria, si han ido al cole es porque ellos y nosotros hemos creído que era interesante, divertido y enriquecedor.

Siempre hemos tenido claro que si esto dejaba de ser así en algún momento, no continuarían.

Niños contentos vuelta al cole

Por tanto, desde el convencimiento de que el cole es un sitio guay, cuando surgen cosas que nos gustan menos, tratamos siempre de enfocarlas desde un punto de vista positivo.

Como adulta, a veces me cuesta mucho darle un toque optimista a ciertas cosas, sobre todo a las que no comparto, sobre todo ahora que Mayor está en Primaria. Pero me esfuerzo todo lo que puedo en enunciar mis frases de un modo positivo y darle la vuelta a los pensamientos menos alegres.

Por ejemplo, con el tema de los deberes: nosotros en casa estamos en contra. Pero dado que no tenemos elección y debemos pasar por el aro, tengo claro que despotricar en contra de ellos no sería de ninguna ayuda para mis hijos.

Siempre he tratado de que Mayor los viera como algo que podíamos hacer juntos, de modo que pudiera explicarme qué han hecho ese día en el cole. Con este enfoque muy a menudo me entero de cosas que de otro modo nunca me hubiera contado, ya que él no es de compartir mucho sus cosas.

Le he explicado que yo cuando era niña los hacía cuanto antes para poder dedicarme a lo verdaderamente importante, que es jugar, y que si nos concentramos podemos hacerlos rápido y pasar a otra cosa.

Hablar del cole siempre en positivo me parece importante porque, al fin y al cabo, son muchos los años de su vida que van a pasar en él.

También me parece importante seguir hablando del colegio durante el verano. Si a nosotros tres meses se nos hacen largos, para ellos es una vida entera. ¿Os acordáis de los veranos cuando vosotros erais pequeños? En ese tiempo puedes olvidar casi hasta cómo se llama tu profesor.

Nosotros solemos hablar del cole muy a menudo, casi todos los días. De hecho, aunque este año no nos hemos aplicado mucho, otros veranos hemos hecho actividades prácticamente a diario.

Si no dejamos de hablar del cole, éste sigue estando presente en sus cabecitas y así cuando vuelven no parece que han aterrizado en un planeta extraño, sino en el mismo sitio de siempre.

 

2.- Comprar todo onlineBlanco

Material escolar vuelta al cole

Vuelvo con mi consejo de siempre: comprar online todo lo que podamos.

¿Por qué? Son muchos los motivos. Me voy a quedar con dos:

– Primero, para los adultos comprar online es comprar tiempo. Comprar desde casa es algo que puedes hacer a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, comparando precios, sin agobios ni colas ni atascos ni prisas de última hora.

– Segundo, para los niños comprar online es evitar dedicar tiempo a una actividad que les aburre, que no entienden y que les mete en un rol de adulto que no les corresponde.

Mis hijos odian profundamente ir de compras. No soportan las colas, ni los agobios, no soportan la espera mientras te atienden, no comprenden que es necesario comprar ciertas cosas y odian probarse ropa.

Llevarles de compras es una tortura para ellos y para nosotros. Para mi se define en una frase muy breve: llevar de compras a mis hijos no tiene sentido alguno.

Ya os lo he contado más de una vez: este es el segundo año que compro todos los libros de texto y el material escolar en Amazon.

Hasta el 20 de septiembre si gastas más de 70 euros en libros de texto de Primaria y Secundaria te dan un bono de 10 € que puedes gastar en una enorme selección de productos de la vuelta al cole.

Así que yo compro primero los libros de texto de Mayor y cuando recibo el cupón promocional, compro los libros del Peque y el material escolar.

Además de comprarlos al súper precio de Amazon y recibirlos en casa sin tener que cargar con ellos, puedes cambiarlos o devolverlos sin problema hasta el 15 de octubre. Lo comento porque a veces me habéis preguntado por este tema, preocupados por si luego había algún problema en el cole. Ya veis que no, de hecho yo el año pasado cambié uno una vez iniciado el curso sin problema ninguno.

Por cierto, otro tip para ahorrar tiempo: en la web Librosdelcole.es tenéis los libros listados por curso de la mayoría de los colegios de Madrid, Andalucía y Castilla La Mancha. La página te permite comprarlos directamente a Amazon. Me parece una página súper cómoda para ir al grano y pasar a otra cosa más divertida que estas compras.

En definitiva, comprando online hemos eliminado el factor compras de nuestra ecuación de vuelta al cole. Una cosa menos por la que preocuparse.

 

3.- Volver a la rutina muy lentamente

Muchas veces leo artículos que aconsejan empezar a cenar y a acostar a los niños antes durante el verano…

A nosotros esto no nos funciona bien, en gran medida porque va en contra de nuestros biorritmos.

¿Quién querría acostarse a las 8 en pleno verano? ¡Si a esta hora es cuando se empieza a respirar en la calle!

Nosotros preferimos volver a la rutina de forma natural, es decir, muy lentamente.

Al final, el cuerpo es sabio y sólo hace falta hacerle un poco de caso para saber qué vamos necesitando.

Fijaos si nos funciona bien que el primer día de cole fueron ellos mismos los que pidieron subir a casa mucho antes del parque, cenar e irse a la cama.

Nuestro horario aún no es el horario de invierno, pero en apenas dos días que han ido al cole ellos mismos ya han sido conscientes de que hay que re-ajustar el horario en general.

Volver a la rutina sin presiones, escuchándonos, genera cero lloros, cero frustraciones y creo que les transmite cierto sentido de la responsabilidad: si te acuestas tarde mañana estarás cansado, de mal humor y todos acabaremos pasándolo mal, de modo que es preferible dormir las horas que necesitamos.

 

4.- Dejarles claro que lo bueno no se acaba

El primer día de cole, después de comer nos fuimos a un parque de bolas, como hemos hecho muchas tardes en verano.

Creo que es importante dejarle claro a los niños que aunque durante el curso escolar tenemos otros compromisos, siempre queda tiempo para pasarlo bien.

Lo bueno no se acaba porque empiece el curso, podemos mantener muchas cosas geniales, más aún ahora que sigue haciendo buen tiempo.

 

5.- Que nunca olviden que siempre estaremos juntos

Si hay una idea en la que yo he sido realmente cansina es que, estemos donde estemos, siempre estaremos juntos.Blanco

Abrazar a nuestros hijos

Es algo que he repetido millones de veces desde que eran bebés. Nunca ha sido fácil para nosotros separarnos.

Tienen claro que, aunque estén con los abuelos, o estén en el cole, siempre siempre siempre estamos juntos en nuestra mente y en nuestro corazón.

Al Peque el año pasado muchas mañanas le dejaba un besito en la palma de la mano. Siempre que necesites un beso de mamá, coges éste que te he dejado en la mano, que nunca se acaba. Y en un rato te doy otro más grande todavía.

Con Mayor he hecho esto también algunas veces. O darnos un largo abrazo antes de bajar al cole. El año pasado, como ya sabía leer, le he metido algunas notitas en su almuerzo del recreo.

Y ahora que sé que tienen integrado esto, a veces me paso por el patio y dejo les saludo unos instantes (antes me pasaba a hurtadillas) para que vean que el estar juntos es, incluso, literal. Que mamá no está en una tierra lejana, sino al ladito de ellos, esperando que llegue la hora de ir a recogerlos.

 

¿Qué os parece? ¿Tenéis un enfoque parecido? ¿Cómo hacéis para volver al cole sin agobios y sin pena?

Foto portada | Phil Roeder en Flickr CC