Durante el embarazo dejó de dolerme la cabeza. Un gusto, porque desde que tengo uso de razón he tenido crisis de migrañas, heredadas de mi padre y de mi abuela. No creo que nadie que no padezca de estos dolores de cabeza se haga a la idea de lo incapacitantes que son. Y si encima sólo puedes tomar paracetamol, peor aún.
Durante los primeros meses tras el parto tampoco me dolía la cabeza. Entonces me confié. Pensé: “se me habrá arreglado con el embarazo, todo el mundo dice que el cuerpo cambia mucho después de tener un hijo“. Pues sí, el cuerpo cambia, pero me da a mi que a peor.
En cuanto mi hijo cumplió tres meses empezaron a llegar los dolores de cabeza de forma esporádica y ahora ya estamos en la situación de siempre. Crisis que me duran una semana, luego un periodo mejor y vuelta a empezar.
Bueno, es lo que hay. Lo que más siento es que considerando que mi marido también es de jaquecas, el bebito tiene un montón de posibilidades de heredarlas. Por lo menos espero que no herede todos mis pocho-genes, que también coja algunos de los buenos.