Hola, soy Mamá (contra) corriente y mi hijo de 4 años se sigue despertando por la noche. Varias veces. A veces muchas veces. Casi todas las noches. Y acaba viniéndose a dormir con nosotros, a menudo la mayor parte de la noche. 

Escribo hoy este post porque hace tiempo que no hablo de sueño infantil. El último post es de marzo de este año: Cuando los años van pasando y tus hijos siguen sin dormir. En él hacía un resumen de las fases por las que habíamos pasado hasta ahora con este Peque tan resistente a dormir una noche del tirón.

Y creo que es momento de volver a sacar el tema, de contar cómo estamos ahora mismo, por dos razones:

– Porque soy consciente de que cuando dejas de hablar de ello parece que el problema se ha solucionado.

– Porque aunque creo que cada vez es más normal hablar con naturalidad de sueño infantil, comentar que estas situaciones persisten con el paso de los años sigue siendo un tabú. Creo que, con un poco de suerte, cada vez es más habitual que puedas comentar en la calle que tu bebé de, pongamos, año y medio, se despierta varias veces por la noche sin que nadie te diga lo mal que lo estás haciendo y te recomienden torturarle para que aprenda a dormir del tirón. Y al igual que creo que hay esperanza en este tema cuando hablamos de niños muy pequeños, lamentablemente observo que sigue siendo muy poco habitual poder decir que tu hijo de 4 años se sigue despertando varias veces por la noche sin que nadie ponga el grito en el cielo.

Pues bien, he aquí mi granito de arena.

Como ya he dicho más arriba, el Peque, que cumplió 4 años en abril, se sigue despertando varias veces cada noche. Normalmente 2-3 despertares, a veces más. El primero en torno a las 01 a.m., el segundo a veces bastante seguido, otras veces en torno a las 05 a.m.

Si tras ese primer despertar de las 01 a.m. logra coger el sueño profundo, hay esperanza de que duerma hasta la mañana siguiente. Pero si está inquieto, lo que suele ocurrir es que al cabo de una hora (más o menos) se despierta aterrado y viene corriendo a nuestra cama, acurrucándose encima de mi. Y de ahí ya sí, del tirón. Porque cuando el Peque está conmigo, no hay despertares ni hay nada.

¿Por qué se despierta? Creo que hay dos razones íntimamente relacionadas:

Muchas noches está inquieto cuando se acuesta. Al quedarse dormido percibo que no está relajado, se sigue moviendo mucho, se nota que sueña con algo que le inquieta, a veces habla en voz alta, lloriquea o se queja en sueños… hasta que termina despertándose. A veces incluso se despierta con un terror nocturno, ya sabéis, llorando mucho pero sin despertarse del todo y sin que sea posible calmarle de ninguna manera hasta que él solito vuelve a dormirse tras unos minutos.

– Al tener los micro-despertares que todos tenemos cuando dormimos, él está lo suficientemente consciente del entorno como para sentir miedo. Y el miedo no entiende de lógicas ni de nada. Da igual todo lo que hablemos durante el día, porque hemos hablado durante horas acerca del miedo, la confianza en que nada malo va a pesar, que no hay que temer a la oscuridad, que estamos al lado… incluso de la importancia de dejar dormir a mamá. Cuando el miedo ataca, no hay razonamientos que valgan.

Por eso, porque tiene miedo, cuando duerme conmigo duerme tranquilo. Sigue teniendo sus micro-despertares, lo sé porque muchas veces le veo que en mitad de la noche está sentado en la cama bebiendo de su botellita, pero conmigo al lado no hay temor. Bebe, se acurruca de nuevo conmigo, y sigue durmiendo.

Esto va para largo. Hace tiempo que lo sé.

El tema de la inquietud al dormir es una cuestión madurativa. Lo sé porque además de que él mismo ha mejorado muchísimo, su hermano Mayor también dormía muy inquieto y ahora da gusto verle dormir como un angelito.

El tema del miedo es también una cuestión madurativa, que no tengo ni idea de cuánto tiempo más puede tardar en mejorar. Si le hemos respetado profundamente (y a veces hasta el límite de nuestras fuerzas) durante estos ya más de 4 años, no vamos a meterle prisa ahora.

Después de todos estos años de despertares, tengo claro que la mejor opción sería la japonesa: dormir todos juntos. Si volviera a empezar como madre, y soñando con tener un dormitorio realmente hermoso (que por desgracia no es el caso), optaría por el cohecho a lo grande, con una enorme superficie para dormir donde pudiéramos estar los cuatro bien a gusto.

Porque aunque es cierto que el Peque fue quien tomó la decisión de marcharse a su habitación, quizá en un gesto de imitación a su hermano, dormiríamos mucho mejor si compartiéramos espacio.

¿Qué voy a hacer? Pues lo que he hecho hasta ahora: seguir fluyendo con sus necesidades:

– Cuando el primer despertar me pilla aún despierta (que suele ser así porque me acuesto muy tarde) voy a su habitación, me quedo un rato y luego me marcho.

– Pero cuando aparece en nuestra cama de noche, salvo que lo pida expresamente (que a veces lo pide y curiosamente se lo pide a su padre), no le llevo de vuelta. No le devuelvo a su cama porque sé que unos minutos después va a estar de nuevo llamando, o de nuevo haciéndonos una visita, y nosotros no estamos ya para fiestas nocturnas ni bailes de camas.

Es más, ya hay muchas noches que cuando me despierto por la mañana me sorprendo de tenerle al lado porque ni me he enterado. De algún modo, aunque no sea como yo quisiera dormir, ya me he acostumbrado. Y porque tener la clave para que todos durmamos mejor a mi me parece una bendición.  Y, como dice la canción, lo que opinen los demás está de más (a lo que yo añado que, si no quieres aguantar a nadie, no estás obligado a hacer partícipe a nadie de lo que pasa en tu casa por las noches).

En definitiva: mi hijo de 4 años se sigue despertando por la noche. Casi todas las noches. Y algo me dice que no es el único, aunque no se hable de ello.

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