Tengo la suerte de poseer una gran memoria. Fotográfica y olfativa. Recuerdo lugares con todo lujo de detalle, conversaciones completas, sentimientos y sensaciones, temperatura ambiente, etc. Reconozco que es un lujo tener una memoria así.
Pues, además, últimamente me estoy dando cuenta de que también tengo una extraordinaria memoria olfativa. Puedo recordar olores con toda precisión, como si una escena del pasado acabara de ocurrir.
Últimamente hay un olor que me hace sonreir sin darme cuenta.
En las semanas finales de mi embarazo compré un gel de NB con karité. Me encanta el karité, por su suavidad, su hidratación y también por su olor. El gel de baño me encantó desde el principio, y su olor quedó asociado al final de mi embarazo sin darme cuenta. Además, rellené un pequeño bote con él para llevármelo a la clínica, así que también lo utilicé poco después de dar a luz a mi hijo.
Ahora, cada vez que abro el bote, aunque esté en otros pensamientos, inmediatamente me vienen a la cabeza todas aquellas sensaciones e imágenes: ducharme viendo caer la espuma sobre mi abultado vientre y notar las pataditas de mi hijo, la impresión que me dió verme la tripa sin niño dentro por primera vez, lo pequeña que era la ducha de la clínica, la sensación de salir del baño y ver a mi pequeño bebé en su cunita transparente…Así que aunque entre al baño deprisa y corriendo y con la cabeza en mil cosas, es destapar el bote y pensar en esos momentos. Y sonreir.