Antes de incluso de desear tener hijos ya pensaba en lo mucho que me gustaría adoptar un niño. Una niña china, probablemente.
No sé si algún día lo llevaré a cabo porque no depende de mi en exclusiva, hay que contar con mi marido, con la familia en general, con dinero suficiente, con mucha paciencia y perseverancia…y aún así uno está en manos de la Administración, de que te consideren apto o te manden a freir espárragos.
Pero así, soñando en voz alta, me gustaría muchísimo.
Yo ya he pasado la experiencia de la maternidad biológica. Como soy hija única, mejor que nadie entiendo que es preferible para mi hijo tener un hermano o hermana, pero no siento la necesidad de volver a pasar por un embarazo. De hecho, tengo un planteamiento que quizá resulte sorprendente:
Hay razas de perros que me encanta, pero estoy segura de que nunca sería capaz de comprar un perro, contribuyendo al negocio de cria como si de fábricas se tratara, cuando sé que existen muchísimos en los albergues esperando a ser adoptados. Como la mía.
Pues del mismo modo, no siento la necesidad de “crear” un niño nuevo, fusionando un óvulo mío con un espermatozoide de mi marido, trayendo al mundo un niño que hoy día no existe, cuando hay millones de niños que no tienen padres. ¿Qué sentido tiene crear un nuevo ser humano, cuando hay muchísimos niños sin padres que ya están en este mundo?. Yo podría ser una madre para cualquiera de ellos, no necesito darle la vida para amarlo plenamente.
Mi familia, sobre todo mi familia política, no entiende mi planteamiento. Consideran que si podemos tener hijos de forma natural no es normal querer hijos que no sean biológicos. A mi lo de los genes me da igual, no lo veo trascendental. Seguramente porque yo soy de las pocas que piensa que a la familia se la quiere por cómo te cuida, te apoya, te ayuda, y no por el hecho de ser familia. No creo en los lazos de sangre, sino en los lazos sentimentales.
Me gusta pensar que algún día lo llevaré a cabo, pensar en dar un hogar a alguna de esas niñas de un orfanato en China, pobrecitas…
Soñar es gratis.