Llevaba varios meses leyendo maravillas sobre los batidos o licuados verdes, lo que ahora se llaman smoothies o green smoothies si son verdes. Para quien no lo sepa son batidos que se preparan echando no solamente frutas sino también vegetales como remolacha, zanahorias, aguacate, apio…  En muchos de estos batidos se echan vegetales de hoja verde y de ahí adquieren su color verde intenso, por ejemplo se le pueden echar espinacas, acelgas, canónigos, hojas de remolacha, lechuga, hojas de zanahoria…

Mucha gente los utiliza para hacer planes detox o para adelgazar. En mi caso no me lo planteo como ayuno dirigido a eliminar toxinas o como sustitución de comidas; me gusta muchísimo comer, no voy a hacerme vegetariana y no tengo necesidad de perder peso (aunque no estaría mal perder un par de kilos). Pero lo que sí es cierto es que normalmente tomo poquísimas verduras y nada de fruta. La razón por la que he empezado a tomarlos es porque metiendo frutas y verduras juntas en un sólo cocktail puedo tomar diariamente y de una forma muy sencilla todos los minerales, vitaminas y fibra que antes no tomaba de ninguna manera.

Al ingerir todos estos alimentos crudos se asimilan muy bien por el estómago. Aunque pudiera parecer lo contrario porque en teoría son combinaciones poco habituales, se digieren sin ningún problema. En los batidos verdes dicen que es muy interesante toda la clorofila que nos aportan pues algunos estudios comparan las moléculas de la clorofila con las de la homoglobina, de forma que algunos afirman que podría proteger contra enfermedades como el cáncer. Como os digo, yo lo tomo porque de esta forma equilibro mi dieta, no entro demasiado en los detalles de los beneficios en sí, que seguro que los habrá. Desde luego,  si me ayudan a tener mejor la piel, a ponerme menos veces enferma y a envejecer más despacio, sería estupendo.

Llevo tomándolos poquito tiempo, unos 10 días. Los estoy haciendo con la Thermomix así que tienen toda la pulpa y la fibra. Si los haces con licuadora serían licuados, más tipo zumo, pero de momento no tenemos licuadora. Algunas veces salen un poco espesos pero se arregla echando más agua.

Algunas combinaciones están más ricas que otras, obviamente. De momento vamos probando y cada día variamos lo que le echamos. El de esta mañana, por ejemplo, llevaba dos puñados de acelgas, un mango, un trocito de apio, una zanahoria pequeña y cinco hojas de cogollo de lechuga. No ha salido verde-verde al haberle metido la zanahoria pero estaba bueno.

Los estoy tomando en el desayuno. Intento tomarlos solos porque dicen que así se asimilan mejor. Llenan bastante pero si tengo hambre al cabo de un par de horas me tomo otra cosa, por ejemplo, un bagel con fiambre de pechuga de pollo. Algunas tardes me preparo también otro de merienda y hace un par de noches decidí que esa sería mi cena ya que no andaba con muchas ganas de comer. ¡Creo que he tomado más fruta y verdura en 10 días que en el último año!

Cuando estoy acabando el smoothie añado una cucharada pequeña de maca en polvo. Se supone que ayuda a superar el cansancio, proporciona energía, estimula la líbido, mejora la memoria y la piel… Es uno de esos superalimentos que están de moda. No me apasiona su sabor, por eso lo añado justo en el último trago.

No sé si es casualidad pero en esta semana y pico he perdido un kilo. No me lo noto en la ropa pero sí que creo que tengo menos tripa. Desde luego, voy más al baño, está claro que son diuréticos. Así que no es lo que buscaba pero si de paso pierdo algo de peso y retención de líquidos, fenomenal.

Como todas las modas, no sé cuánto durará. Quizá sea efecto placebo pero me siento bien cuando los tomo. De momento estoy contenta y me gustaría instaurarlo como un hábito porque soy consciente de que necesito tomar más fruta y verdura.

¿Vosotros también os habéis sumado a los batidos verdes? ¿Sois del club del green smoothie por las mañanas?

Foto | Jennifer en Flickr CC