Después de dos años y medio escribiendo este blog, queda constancia escrita de cómo he evolucionado en muchos aspectos. He ido perfilando mis ideas, aprendiendo, conociendo gente, formándome una opinión… cuando empecé a escribir estaba estrenando mi maternidad, algunas cosas las tenía muy claras y otras quería irlas descubriendo. Por eso, si alguien se leyera el blog desde el principio hasta el final podría ver como en algunos temas he ido modulando mis opiniones, ampliando experiencias e, incluso, ¿por qué no?, cambiándolas.

Me gusta explicar las cosas tal cual las veo y las siento y, si cambio de opinión, o quiero matizar algo, considero que debo hacerlo. Por eso serán varios los posts que dedique ahora y en un futuro a explicar cómo veo la lactancia ahora que estoy teniendo una vivencia totalmente distinta: la de la lactancia materna exclusiva. En su momento escribí algunos artículos sobre el tema con opiniones que ahora no redactaría de la misma forma y quiero dar mi punto de vista actual.

En concreto, quería matizar una entrada escrita en los primeros días de apertura del blog, en la que hablaba de la necesidad de dejar de justificarnos por no dar el pecho y explicaba que me parecía que habían proliferado enormemente en Internet grupos pro-lactancia muy fanáticos que hacían mucho daño a la causa de la lactancia materna y, muy especialmente, a las madres de biberón.

El matiz que quiero hacer me parece importante: los integrismos, que los hay en todas partes, más que de grupos en concreto, provienen de personas, personas que están amparadas en un anonimato que las permite herir impúnemente y de las que desconocemos totalmente su procedencia. Acusar a las asociaciones y grupos pro-lactancia materna de culpabilizar y mal-tratar a las madres que de una forma u otra no lactaron me parece una acusación tremendamente injusta, conociendo como he tenido ocasión de conocer en este tiempo la labor que desarrollan. Mi experiencia ha sido más que positiva y en ningún momento me he sentido ni tan siquiera incómoda, todo lo que puedo decir sobre las asesoras de lactancia y personas afines que he ido conociendo son buenísimas palabras. La labor que realizan es encomiable y totalmente altruista, de acompañamiento, empatía y empoderamiento, ahí es nada. Lo que hacen por las mamás que desean lactar no tiene precio.

Que existen en Internet discursos sobre lactancia, a mi modo de ver, poco acertados, lo sigo pensando. Que en ocasiones puede parecer que la lactancia materna es una bandera que meterle en el ojo a las demás, como si no hubiera crianza más allá, pues sí. Que he leído y leo cosas que no comparto, sobre todo en su enfoque; que he soportado algunos comentarios muy mal intencionados, incluso insultantes, también. Ahora bien, después de este tiempo lidiando en el blog con trolls y demás gente con ganas de hacer daño, dudo bastante que esas personas pertenezcan siquiera a la órbita de asociaciones pro-lactancia porque esa forma de actuar va en contra de su propia esencia, igual que dudo que comentarios dañinos sobre otros aspectos de la crianza puedan provenir de gente realmente implicada en la crianza respetuosa, por los mismos motivos.

Está claro que las generalizaciones son muy malas. Mea culpa.

PD. Introduzco este post al pie del otro, para que conste la matización.