Algunos os acordaréis que hace ya dos años visitamos con mucha ilusión Magic Forest, un súper parque de bolas con una decoración preciosa, y salimos muy decepcionados.

Fue un post amargo de escribir porque, como habéis visto, intento siempre contar las cosas que merecen la pena y me pienso mucho escribir acerca de cosas que no me han gustado. Pero lo publiqué porque consideré que era útil para muchos papás, para que supieran de antemano qué podían encontrarse.

Para bien o para mal, es un post muy visitado en el blog, y si veis los comentarios, hay muchas familias con experiencias similares.

Como nos quedamos con mal sabor de boca, teníamos claro que cuando el Peque cumpliera cuatro años, volveríamos.

Y eso hemos hecho: hemos vuelto a Magic Forest dos años después.

Y nos ha debido gustar porque desde finales de abril hemos ido cuatro veces.

 

Instalaciones de Magic Forest

Desde luego, el punto fuerte de Magic Forest sigue siendo el local en sí.

Un local realmente enorme, decorado como un bosque gigante. Espectacular.

Quizá algo falto de luz y con un frío en verano digno de llevarse una manta zamorana.

Pero realmente espectacular y, sólo por eso, merecedor de conocerlo algún día.

Obviamente como los papás no jugamos, no puedo decir si es divertido o no, pero lo que está claro es que tienen muchas opciones de juego.

Tiene una zona relativamente a la vista de los padres, en varias alturas, y luego una parte detrás del muro del fondo, que se puede ver desde unos paneles instalados en la zona de abajo, que es donde los padres pueden sentarse.

 

El problema de la edad en Magic Forest

Cuando acudimos hace dos años, Mayor no había cumplido aún los 5 años, por lo que le obligaron a permanecer en dos zonas realmente aburridas y sin sentido. Los menores de 5 podían entrar a Magic Forest pero eran recluidos en dos corralitos para bebés, donde obviamente ningún niño de más de 2 añitos querría estar.

Actualmente han cambiado la organización del parque: los niños mayores de 4 años pueden acceder a todo Magic Forest, sin limitaciones.

Eso sí, cuando dices que el Peque tiene cuatro años te hacen firmar un papel como que efectivamente los tiene. En realidad no sé si sólo nos lo hacen firmar a nosotros porque el Peque es bajito y por altura no aparenta su edad, pero bueno, las cuatro veces que hemos ido nos han pedido firmar el documento.

Igualmente me sigue pareciendo que tienen un problema de acceso porque limitar las instalaciones a mayores de 4 años crea un serio problema para las familias que tienen varios hijos.

Con un espacio tan grande no alcanzo a entender cómo todavía no han habilitado una zona para bebés que realmente esté a la altura del resto del local.

Me parece importante recalcar esto porque en las cuatro veces que hemos ido hemos visto como familias con varios niños se han encontrado con el chasco de que los más pequeños quieran pero no puedan.

Desde nuestro punto de vista, si alguno de tus hijos es menor de cuatro, creo que es mejor que no vayáis. Es muy frustrante para ellos estar en un parque de ocio infantil tan grande y bonito y que no les dejen jugar.

 

El acceso y control de salidas en Magic Forest

Una de las críticas que podemos hacer a Magic Forest y que por lo que vemos en comentarios en el blog y de otras padres estando allí es que el proceso de entrada es realmente lento.

En verano no pasa nada porque hay menos afluencia de gente, pero cuando el parque está lleno las colas que se forman son tremendas. Y espérate tu hasta 10 ó 15 minutos en una cola con los peques súper excitados y con ganas de entrar.

No sé muy bien por qué el proceso de entrada es tan lento. A pesar de haber ido ya cuatro veces en pocos meses, siempre les cuesta encontrarnos en el ordenador y entre darnos el papel para asegurar la edad del Peque, la ficha de guardarte los zapatos, la tarjeta de la cafetería, ponerles las pulseras… Se hace pesado.

Hace unos días escuchaba en otra mesa que el control de salidas cuando el local estaba lleno era caótico y peligroso.

Recordemos que en Magic Forest puedes dejar a los niños y marcharte al cine (está al ladito del Kinépolis de Pozuelo) por lo que este tema debería estar controlado al milímetro. Nosotros no hemos percibido este punto pero también os digo que no dejaríamos a los niños solos en este lugar.

 

¿Puedes dejar a los niños en Magic Forest y marcharte al cine?

Uno de los grandes alicientes de Magic Forest, al menos para los padres, es que te permiten dejarlos allí y marcharte al cine.

Nosotros no lo hemos hecho nunca y en principio no entra en nuestros planes.

¿Por qué? Pues porque el local es realmente inmenso y obviamente hay muchos más niños que monitores. Si tu hijo quiere agua o hacer pis no creo que le vayan a acompañar. En las cuatro veces que hemos estado allí (dos horas y media cada vez), no hemos visto a ningún monitor llevar al baño a un niño.

Ojo, que a lo mejor sí lo hacen, porque desde luego que los monitores ahora mismo son muy agradables. Pero yo al menos no lo he visto. Y como mamá pata que soy, prefiero estar ahí si mis hijos necesitan algo.

La zona de abajo, donde los padres pueden tomar algo en la cafetería, está comunicada con la zona de juegos. Es normal y habitual que los niños se paseen entre las mesas. Si yo me voy, ¿quién me garantiza que mis hijos no entren en contacto con los adultos que están abajo? Lo siento, soy muy desconfiada.

Creo que los niños no deberían estar en contacto con otros adultos, no vivimos en un mundo lo suficientemente seguro como para dejar a un niño dos horas expuesto a que cualquier adulto desconocido entable conversación con ellos, ni aunque presuntamente sean padres de otros peques. Llamadme desconfiada, pero no me gusta. ¿Y si un adulto se camela a un niño y lo saca el parque? Cosas más raras se han visto en los telediarios.

 

Los monitores de Magic Forest

Una de las cosas que realmente nos han conquistado de Magic Forest es el gran cambio que han dado los monitores.

Un cambio radical porque como os contaba en aquel post, hace dos años en aquella visita nuestra parecían meros policías: de mal humor, siempre regañando y sin interactuar con los niños.

Todo esto ha cambiado rotundamente. Las cuatro veces hemos visto monitores súper majos, que lo primero que hacen es preguntarles su nombre, su edad y a qué quieren jugar. Les hemos visto acompañarles, jugar con ellos y llamar la atención con cariño, no en plan dictatorial. Nada que ver.

De hecho, dos de las veces que hemos estado han organizado un juego de esconder saquitos por todo el parque. Los niños las van buscando, todo ello ambientado desde la megafonía. Cuando las encuentran las bajan a recepción y les dan un pequeño premio. Un juego súper divertido con el que hasta los padres hemos aplaudido.

 

Precios de Magic Forest

No es un local barato, pero tampoco me parece excesivo.

Si no me equivoco, son 7.50 euros dos horas entre semana y 9.50 euros si es fin de semana o festivo.

Si los niños quieren quedarse más rato, se puede ir añadiendo tiempo por medias horas (4 euros). De hecho nuestros niños siempre se han quedado más de dos horas porque se lo estaban pasando pipa.

Ahora en verano han tenido varias promociones, por lo que nosotros no hemos pagado el precio completo más que la primera vez, que fuimos en primavera, al poco de cumplir el Peque los 4 años.

No sé si mantendrán las promociones el resto del año.

Creo que si dejas a los niños y te vas al cine, la entrada sale más barata. Pero como no lo hemos usado, tampoco lo puedo asegurar.

 

El espacio para padres, de lo mejor de Magic Forest

A nuestros hijos ahora mismo les gusta mucho Magic Forest sobre todo por los monitores. Pocas cosas agradecen más mis hijos que encontrarse con gente cariñosa que participan en sus juegos.

Pues bien, lo mejor para nosotros es el espacio de abajo, el destinado para los padres.

Te puedes sentar allí dos horitas a charlar tranquilamente.

El nivel de ruido no es excesivo porque aunque la zona está comunicada, el sitio es lo suficientemente grande como para que no sea ensordecedor el volumen. Tienen música puesta pero tampoco es molesta, además son canciones de películas infantiles, muy agradable.

Puedes tomarte algo o no. Es decir, no es obligatorio consumir para quedarte. Aunque siempre se agradece un café, ¿no?

Creo que algunos recordaréis que en su día nos pedimos las peores patatas fritas de la historia. No hemos vuelto a repetir con su cocina, pero los cafés y refrescos están bien y el servicio es rápido.

Hay wifi gratis y funciona muy bien.

De hecho, con la tranquilidad de la sobremesa del verano lo que hemos hecho ha sido llevarnos los portátiles y ponernos a trabajar. Es más, os puedo decir que la última visita nos cundió tanto que bromeando decíamos que íbamos a venir todos los días. Si pusieran un bono para padres autónomos creo que nos lo pensaríamos.

Eso sí, como os decía antes, el nivel de aire acondicionado en verano es bestial. Un aire gélido que se vuelan hasta las servilletas. Creo que es imprescindible llevarse una chaqueta de manga larga y algo para taparse las piernas.

 

En definitiva, nos alegra haberle dado una segunda oportunidad a Magic Forest dos años después.

Con sus defectos, que algunos los siguen manteniendo, ahora mismo sí que es un sitio que nos encaja tanto a ellos como a nosotros.

Igual que en su momento conté que habíamos tenido una experiencia negativa, hoy quería compartir las mejoras que han hecho y nuestro cambio de percepción.

 

¿Habéis estado en Magic Forest? ¿Me contáis si vuestra experiencia ha sido buena o un desastre como la nuestra en 2012?