Antes de tener a mi hijo no había tenido contacto ninguno con bebés. Tenemos un par de parejas de amigos con hijos, pero no hemos vivido su fase bebé. Y en la familia somos los primeros. Así que ni idea de nada relacionado con lactantes, ni siquiera de las cosas más básicas.
Si me hubieran preguntado cómo van progresando los bebés, si de forma paulatina o a saltos, hubiera dicho que de forma paulatina. Y me hubiera equivocado.
Hasta el momento hemos vivido dos grandes saltos.
El primero, a las seis semanas de vida. El bebé pasivo, muy exigente y poco comunicativo se convirtió, de la noche a la mañana, en una pequeña personita que sonreía a su papis, lloraba menos, tenía algo más de paciencia y lograba hacerse entender de una manera más eficiente.
El segundo salto lo estamos viviendo ahora y es absolutamente asombroso:
Un buen día, a finales del mes de diciembre, cuando aún no había cumplido los tres meses, me lo encontré una mañana temprano despierto en su cunita, callado, jugando tranquilamente con la espiral que tiene colocada a su izquierda. Palmoteando las cositas que cuelgan e incluso cogiéndolas con su mano izquierda. Este fue el primer paso y un cambio radical; de no ser capaz siquiera de abrir el puño, pasar a sostener algo durante unos cuantos segundos e incluso agitarlo.
Esta mañana, con tres meses y ocho días, ha dado una vuelta de tuerca a sus habilidades. Le he dejado un segundo en su hamaca y cuando he vuelto se había quitado el babero y lo agitaba con su mano derecha. Me he acercado, le he enseñado un pequeño sonajero, me ha mirado, ha mirado el sonajero (lo cual implicaba bajar la vista, algo que no podía hacer hasta el momento), lo ha cogido con su mano y se lo ha colocado a la altura de los ojos. Para rematar la proeza, se ha reido, satisfecho de su gran logro.
Por supuesto yo me he quedado pasmada. Como le he comentado a mi marido, supongo que la conexión neuronal que permite a un bebé coger cosas de poco peso y colocarselas a la altura de la vista ha debido “hacer click” esta noche, porque eso ayer no podía hacerlo.
Estamos viviendo una fase de grandes cambios, que supone el paso de recién nacido a bebé chiquitito. Ayer por la tarde, mientras le animábamos a que sostuviera cada vez más arriba la cabeza mientras se encontraba bocabajo, aprovechó que se estaba desequilibrando para tocer la cabeza, meter el brazo y apoyarse con el pie: se colocó, el solito, bocarriba. Creo que lo de ayer fue algo no del todo consciente, como una prueba, pero es el preludio de que aprenda a darse la vuelta de manera premeditada.
Está claro que este segundo trimestre va a ser de lo más entretenido.