Hay una pregunta que estoy segura de que muchas familias se han hecho alguna vez: ¿los niños que toman lactancia materna enferman menos? Yo me lo pregunté muchas veces cuando la lactancia de Mayor iba camino del fracaso, cuando me planteaba en serio dejarlo. Es más, me atrevería a decir que era de las cosas que más me preocupaban. Más que el fracaso en sí, más que la pérdida de tantos otros beneficios emocionales, afectivos y de desarrollo que yo en aquel momento desconocía y no había experimentado. En aquellas semanas, con la pesada mochila que llevaba por la traumática experiencia de mi embarazo, lo que más me preocupaba era que pudiera enfermar gravemente.

Aún así, la lactancia fracasó y tras dos meses de lactancia mixta Mayor pasó a alimentarse exclusivamente de leche de fórmula. Experiencia, como sabéis, totalmente opuesta a la que he vivido con el Peque, que ha estado tomando tetita hasta este verano, hasta los 3 años y 5 meses (y todavía hoy sigue siendo parte importante de su vida, aunque no lacte).

Así que con estas dos experiencias tan distintas a mis espaldas, y ya con ambos niños en el cole (es decir, con una fuente de virus constante en sus vidas), creo que puedo responder a esa pregunta primero con los hechos y, después, con mi opinión.

 

¿Enferman más los niños que toman lactancia artificial?: Los hechos

 

Niño con lactancia artificial:

Mayor empezó el cole unas semanas antes de cumplir 3 años, era de los más pequeñitos de su clase.

Aguantó unas 2-3 semanas sin ponerse malo y a partir de ahí enfermó una vez al mes a lo largo de todo el curso. Parecía un reloj: pasaban justo 30 días, enfermedad al canto.

No obstante, ese primer año de cole desde nuestro punto de vista fue bastante light. Sí, caía enfermo una vez al mes, pero no fueron enfermedades serias ni que le duraran demasiado. Tuvo fiebre algunas de esas veces (no todas), muchos mocos, tos… en fin, lo típico de un catarro. Sí que tuvo alguna ocasión de tomar antibiótico y Ventolín para respirar mejor pero enseguida mejoró.

El segundo año de cole fue mejor, se ponía malo más o menos cada 45-60 días y si no recuerdo mal sólo tuvo fiebre una vez en todo el curso.

El tercer año, es decir, el año pasado, se puso malo bastante menos, diría que unas 3 veces en todo el curso, quizá 4. Y ya sin fiebre ni nada, con estancia en casa mucho más corta y, en general, con poca afectación del estado de ánimo.

Este curso escolar, su cuarto año en el cole, sólo ha faltado una tarde porque tenía mucha tos y no queríamos que hiciera gimnasia en el exterior sin abrigo y una mañana que nos llamaron porque había vomitado (no vomitado de gastroenteritis, vomitó porque se traga los mocos y ese día le entró tos y allá que lo soltó).  Ha tenido resfriados durante estos meses, claro, y de hecho esta siendo el invierno de las toses… pero con muchos menos mocos, nada de fiebre, nada de medicamentos, nada de encontrarse mal, nada de faltar al cole… En fin, parece ya un adulto, los 6 añitos que tiene parece que se van notando.

 

Niño con lactancia materna:

El Peque ha empezado el cole en septiembre pasado, con 3 años y medio y apenas una semana después de haber dejado la tetita.

Ha faltado una única mañana en todo el curso y porque estaba con sueño tras haber estado tosiendo la noche anterior, es decir, nada importante. De hecho, estoy segura de que cualquier otra familia le hubiera mandado al colegio sin más problema.

Al igual que su hermano, ha tenido resfriados durante estos meses, pero nada de fiebre, ni muchos mocos, ni prácticamente nada de tos, ni dolor de cabeza, ni malestar, ni nada de nada. De hecho, es el que mejor está siempre en nuestra casa. El que más tarda en resfriarse, el que más leve lo pilla y el que antes lo suelta.

 

¿Enferman más los niños que toman lactancia artificial?: Mi opinión

Los hechos son claros: Mayor, alimentado con lactancia artificial casi en exclusiva, ha enfermado muchas más veces que su hermano pequeño, estando sometidos los dos a una exposición prácticamente idéntica.

Aunque los hechos indican clarísimamente que el niño alimentado con lactancia materna está mucho más fuerte que el que no, hay un par de cosas que son OPINIÓN que me gustaría aportar:

  • Fueron muchos opinólogos los que querían aterrarnos con la profecía de lo fatal que lo iban a pasar mis hijos cuando entraran el cole sin haber sido expuestos a la guardería previamente. A la vista está que, afortunadamente, no se han cumplido sus predicciones ni con uno ni con otro. El sistema inmunitario de un niño de 3 años no es igual que el de un bebé de 5 meses. Y no es necesario llevarlos a la guardería para que se inmunicen (ni para ninguna otra cosa, como nuestra experiencia demuestra) y, de hecho, cada vez más pediatras lo desaconsejan.
  • Indudablemente la lactancia materna tiene un papel importante en la salud del ser humano, papel que no es opinable sino que está avalado por la ciencia, pero sin duda la genética, la fortaleza física de cada uno también tiene que ver. Como ya he dicho en numerosas ocasiones, el Peque es un toro. Es un niño que rara vez ha llorado al caerse, que de hecho no se suele caer, que no suele llorar por las cosas por las que lloran la mayoría de los niños. Seguramente tenga un umbral del dolor muy alto, pero es así. Es un niño extremadamente fuerte que no ha tenido fiebre alta ni una sola vez en sus casi cuatro años de vida. Y su hermano no es así de fuerte. Las personas somos así: diferentes.

Más allá de que sea curioso conocer si los niños que toman lactancia materna enferman menos que los que no, lo que verdaderamente me preocupa es que Mayor tiene una clara tendencia a tener dificultades para respirar en cuanto tiene mocos. No puedo olvidar que yo tengo asma intrínseco, por lo que la posibilidad de haberlo transmitido a alguno de mis hijos es alta. Mayor, al no contar con el papel protector de la lactancia, sin duda tiene más papeletas. Este año está siendo un año muy bueno en cuanto a virus, ¡apenas nos hemos puesto malos! Pero, como comentaba, lleva casi todo el invierno con tos. Para ser exactos: llevamos él y yo casi todo el invierno con tos. Y, sin duda, es una tos de tipo asmático que conozco muy bien.

En cualquier caso, siempre he dicho que ésta ni ninguna otra me parecen razones para dar el pecho. No creo que hagan falta razones.

Tras una lactancia prolongada maravillosa, lo único que puedo decir es que dar el pecho es lo normal, lo natural, lo esperable, lo que la naturaleza tiene programado para ti y para tu bebé. Y esa es la razón con la que yo me quedo y con la creo que debería quedarse la gente.

Porque, sin duda somos libres para decidir, pero desde la certeza de que todos nuestros actos tienen una repercusión y cuando cambiamos el ciclo de las cosas, hay consecuencias.

Lo que experimentamos en nuestros primeros años de vida tiene un impacto en nuestra salud y calidad de vida para el resto de nuestra existencia, como bien pone de manifiesto el prestigioso neuropediatra y neonatólogo Nils Bergman.

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