Como expliqué la semana pasada, Bebé tenía claro que este verano quería sumarse al plan vacacional de su hermano y pasar unos días en casa de unos y otros abuelos. Hasta el momento no se había unido a estos planes porque él mismo se negaba, quería estar conmigo y con su tetita, pero este año parecía tenerlo clarísimo y llevaba tiempo asegurándonoslo. Nosotros sí teníamos dudas acerca de si podría estar sin mi y sin tomar tetita ya que nunca nos habíamos separado más allá de unas poquísimas horas y nunca por la noche.

Para evitar que la ausencia fuera demasiado prolongada y radical y lo llevara mal decidimos hacer una primera prueba de 48 horas con mis padres, ya que están más cerca de nosotros ahora en verano y porque Bebé siente adoración por mi padre. Si algo salía mal siempre podíamos ir a por él cuando fuera necesario y dejar que su hermano siguiera disfrutando un poco más.

Ahora que ya están de vuelta puedo decir que la prueba ha sido un éxito y Bebé ha demostrado nuevamente que cuando decide algo, lo decide de verdad. Han estado fenomenal los dos, han comido y dormido bien, han disfrutado a tope e incluso han visto la peli de Inside Out (Del Revés) en el cine.

En cuanto a la tetita, Bebé ni la mencionó en los casi tres días que pasó con mis padres. Mi madre colechó con ellos en una cama de matrimonio de 135, ¡ideal para estos calores!. Al parecer la primera noche tanteó con la mano en un medio despertar que tuvo pero como no encontró nada siguió durmiendo sin decir ni pío.

A la vuelta todo sigue como si nada aunque hay una clara tendencia a ir relajando las tomas. Tardó unas 2-3 horas en volver a su rutina habitual de sobeteo tetil y chupitos barra libre. Al llegar a casa y ver que no pedía incluso pensé que quizá se le había olvidado y esto había supuesto el fin de nuestra lactancia. Pero al rato de estar instalados todo volvió a su estado habitual, es decir, pudiendo quedarse dormido sin mamar y pidiendo tetita solamente en momentos muy puntuales y con sorbitos cortos.

Ayer aproveché para preguntarle. Directamente le dije que si había estado más de dos días con los abuelos sin tomar tetita, que si ahora le apetecía realmente seguir tomándola, que no era necesario continuar con la lactancia si no la apetecía, que nosotros podíamos darnos mimos de muchas formas. Y me dijo que sabía que cuando estuviera con los abuelos no había tetita pero que en casa y conmigo sí, que así estaba bien. Tiene las ideas clarísimas.

Los niños no tenían ninguna gana de venirse. Se pusieron contentos al vernos pero no se querían venir. Señal más que excelente, creo yo. Podían haber estado más días sin ningún problema, algo que me parece positivo ya que amplía el abanico de actividades que a partir de ahora podremos hacer.

Así que en breve van a repetir escapada porque aquí están encerrados como animales en el Zoo y lo pasamos todos mal, ellos aburridísimos y nosotros haciendo malabarismos para trabajar… realmente el verano en un piso pequeño sudando la gota gorda es inhumano.

Esta vez sus vacaciones van a ser con los otros abuelos y la idea es que estén más de dos días, quizá una semana, al menos si ambas partes lo llevan bien.

¡Esperamos que resulte igual de bien! Os iré contando.

Foto | Aidan Beanland en Flickr CC