¡Nunca es tarde si la dicha es buena!. Aquí está el artículo de Lorena Gutierrez, de FisioByM (Fisioterapia para Bebés y Mamás) sobre las cicatrices después del parto.

LAS CICATRICES DE PARTO

Si durante tu parto has sufrido algún tipo de herida (cesárea, episiotomía o desgarro que haya necesitado de puntos de sutura), habrás observado que a las cicatrices se les presta mucha atención durante su proceso de cicatrización, manteniéndola limpia y desinfectada. Pero una vez quitados los puntos, pensamos que las únicas secuelas que pueden quedar son de tipo estético.

Una vez que la herida ha cerrado y cicatrizado completamente, es importante saber que todavía pueden aparecer ciertas molestias. En este artículo no voy a hablar del período de cicatrización, ya que este período no es competencia de un fisioterapeuta, sino de molestias que pueden permanecer una vez que la cicatriz ya se ha cerrado en todas sus capas. Aquéllas que habéis sufrido retracción o fibrosis de una cicatriz sabéis de lo que hablo.

Al realizar el corte, además de piel, tejido subcutáneo, fascia y músculo (en caso de cicatrices más profundas), también se están cortando pequeñas terminaciones nerviosas. Por lo tanto, en el proceso de cicatrización, no es solo la piel la que se tiene que regenerar, sino que también lo tienen que hacer las terminaciones nerviosas, y esto puede llevar más tiempo. Por ello, algunas mujeres refieren una especie de insensibilidad al pasar la mano, que describen “como si la cicatriz no fuera mía” o como de sensación de “grima”. Podríamos decir que la lesión de las terminaciones nerviosas provoca una trasmisión información errónea sobre las sensaciones táctiles que recibe, y se confundiese a la hora de trasmitir esa sensación al sistema nervioso central.

Pero más allá  de estos signos leves (que normalmente desaparecen con el tiempo y el movimiento, que ayuda a elastificar los tejidos), puede haber otros signos más molestos, provocados por retracciones de los tejidos, adherencias o incluso fibrosis de la cicatriz. Estos signos pueden ser:

– en cicatrices de episiotomías o desgarros perineales: dolor, a veces sensación de pinchazo localizado en la zona de la lesión. Hay mujeres que refieren esta sensación incluso meses o años después del nacimiento del bebé. Frecuentemente la sensación o molestia se hace más evidente durante las relaciones sexuales, ya que se pone en tensión el tejido retraído

– en cicatrices de cesáreas: dolor abdominal, más o menos punzante, que puede llegar a ser profundo. A veces las sensaciones anómalas son más acusadas con cambios meteorológicos. Si la retracción de la cicatriz es fuerte, puede incluso hacernos modificar nuestra postura, inconscientemente no querremos que el tronco se estire para no estirar la zona de la cicatriz. Esta modificación de la postura puede incluso llegar a producir dolores de espalda.

¿Qué podemos hacer?

Automasaje 

Para aliviar las sensaciones que he descrito arriba es necesario trabajar la cicatriz para liberar las adherencias. Podemos utilizar el aceite de rosa mosqueta que habíamos utilizado para el masaje perineal o prevención de estrías durante el embarazo, que ayudará a que a piel de la cicatriz recupere su elasticidad. Pero el aplicar el aceite no será suficiente ya que, si nos limitamos a aplicarlo con un masaje suave, estaremos incidiendo en capas muy superficiales de la piel y, como he explicado anteriormente, en estos casos se ven implicados planos más profundos.

Para poder eliminar las retracciones y adherencias, es necesario que realicemos un masaje profundo. No tiene que ser doloroso: si llegamos al punto de dolor, disminuimos un poco la intensidad de la presión. Las maniobras a realizar son las siguientes:

 – Masaje en”Z” (para cicatriz de cesárea):

  1. Empezamos por uno de los extremos de la cicatriz. Colocamos nuestros pulgares paralelos a ambos lados de la cicatriz
  2. Un pulgar arrastra la piel en un sentido, y el otro pulgar en el sentido opuesto. Mantenemos la tracción durante 10 segundos
  3. Soltamos, levantamos los pulgares, avanzamos 1 cm y los volvemos a colocar en la misma posición
  4.  Repetimos la misma tracción tantas veces como haga falta para recorrer toda la cicatriz.

– Masaje excéntrico de la cicatriz

Colocamos los pulgares paralelos a ambos lados de la cicatriz, pero esta vez ejercemos la tracción hacia fuera, sin deslizar los dedos por la piel, realizando esa tracción en diferentes puntos y en varias direcciones. Mantenemos 10 segundos cada tracción.

– Rodamiento

Quizá esta maniobra no puedas realizarla los primeros días porque resulte dolorosa. No te preocupes, cuando la cicatriz esté más suelta podrás realizarla. Mientras tanto, realiza el masaje en z y el excéntrico.

Pellizca la cicatriz entre tus dedos índice y pulgar y hazla rodar entre ambos dedos, repitiendo en varios puntos e insistiendo más donde más adhería notes la cicatriz.

En el caso de cicatrices perineales, el objetivo sería el mismo, pero en este caso vamos a realizar el masaje perineal, indicado durante el embarazo. Podemos utilizar también el aceite de masaje, aunque nuevamente la simple aplicación del masaje no es suficiente para eliminar las adherencias. Incidiremos sobre todo en el rodamiento de la zona que notemos más retraída.

Tratamiento de Fisioterapia

Por último, señalar que hay veces que son necesarias técnicas específicas de Fisioterapia como pueden ser: técnicas de liberación miofascial, masaje desfibrosante, drenaje linfático o kinesiotaping. Por ello, si dudamos si estamos realizando el masaje adecuadamente, o creemos que necesitamos ayuda de un profesional, debemos ponernos siempre en manos de un Fisioterapeuta especializado en Obstetricia.