En una de las últimas entradas decía que había empezado la operación pañal ese mismo día. Pero pocas horas después de publicarla, decidí rajarme. Vamos, como dice el título del post: la operación pañal más corta de la historia; en concreto, unas cinco o seis horas y unos quince pises en el suelo y en el sofá.

Siempre he pensado que esto debe hacerse cuando el niño esté preparado y dispuesto por dos motivos: porque es respetuoso con los ritmos del niño y porque de esa forma se consigue en pocos días. La razón por la que decidí empezar es doble también: la presión del mes de septiembre y su entrada al colegio y porque notamos que ya se siente incómodo con el pañal y puede retener el pis. Pero a mi hijo mayor le falta la parte de querer, que es fundamental y así no hay manera.

¿Cómo fue la mañana?. En realidad, no fue mal del todo porque demostró que puede retener perfectamente. Sí, se hizo quince pises o más en el suelo, en el sofá y donde buenamente pillaba, pero no porque hiciera pis tantísimas veces, sino porque estuvo reteniendo sus meadas durante horas para evitar lo que es el gran problema de este asunto: que no quiere sentarse en el WC ni el orinal ni en broma.

De manera ocasional, muy ocasional, hemos conseguido que hiciera un mini chorrillo en el WC pero ni una sola meada en condiciones; retiene el pis, como si no quisiera dejarlo ir. De lo otro ni hablamos; la otra tarde, después de negar varias veces que tuviera ganas cuando nosotros sabíamos que sí, nos regaló una estupenda caca en el calzoncillo y aún viéndola negaba su existencia.

De momento, la operación pañal queda medio aparcada por mi salud mental. Voy a probar, como estrategia alternativa, a dejarle de vez en cuando sin nada para que sea consciente de cuándo hace pis y cómo son las ganas que lo anuncian, porque veo que eso funciona, cada vez más a menudo le veo tocarse el paquetillo, incluso en la calle, y después compruebo que ha hecho en el pañal. Pero para la operación en toda regla voy a dejar pasar un poco el tiempo, que Bebé también sea algo mayor.

Vamos a dar tiempo al tiempo. Y si no llegamos a punto para el colegio pues ya veremos, ¡no me voy a agobiar ahora por eso!.