Hacía mucho tiempo que buscaba un hobby que me ayudara a descargar tensiones y no pensar en nada, pero no lograba encontrar algo que me entusiasmara. Por desgracia, tras los dos embarazos y postpartos aún no he sido capaz de recuperar la lectura, me cuesta muchísimo trabajo concentrarme, acabo leyéndome la misma página cinco veces, leo un día cincuenta páginas y lo dejo dos meses… Probé los sudokus, no me entusiasmaron. Me tentó la repostería tan molona que hay ahora: que si cupcakes, que si fondant… Pero no tengo tiempo, los niños mientras tanto me trepan hasta la lámpara o intentan abrirme el horno, enguarrino todo y a ver quién lo limpia luego y encima tengo poca mano para lo dulce. Me compensaba más irme a una pastelería y comprármelo directamente.

Un día se me vino a la mente este gorro que hizo La Orquidea Dichosa para su centollito. Lo mío debe ser memoria fotográfica porque, si no me equivoco, la publicación tiene cerca de dos años. Pero lo recordaba nítidamente.

 

 

Ese fue el día en que esta mujer me debió meter la fiebre de las lanas en el cuerpo, que en este tiempo se ha debido estar incubando dentro de mi, hasta explotar con toda su fuerza hace unos tres meses. Desde entonces no he parado de darle a la aguja y tengo un enganche que sólo otra loca lanera comprenderá.

He probado crochet y tricot, que son la forma moderna y chic que llamar al ganchillo y el punto de toda la vida de Dios. De momento me quedo con el punto a dos agujas, quizá porque es por donde empecé, o quizá porque veo más fácil hacer creaciones masculinas, que al fin y al cabo lo que más me gusta de tejer es poder regalar las prendas que hago y en casa tengo tres individuos XY. Creo que también me he enganchado más a las dos agujas porque me resulta más sencillo tejer diseños informales, para ganchillo sigo encontrando patrones que no son nada de mi estilo (pero todo se andará, ya encontraré cosillas que me gusten más).

Tras una etapa en la que he producido gorros, bufandas y cuellos para casi toda la familia, ahora me planteo retos más complicados. He empezado un primer jersey para mi Mayor y tengo ya en mente el siguiente. Para ser sincera, el primer jersey es un proyecto algo arriesgado para ser la primera vez y estoy un poco atascada, por lo que he decidido empezar un segundo más sencillo para no atragantarme mucho con el primero (¡y de paso conseguir terminar algo de aquí al verano!).

Hace no mucho leí a We Are Knitters comentar que el punto es el nuevo yoga occidental. Qué gran definición. Es una actividad que requiere concentración pero al mismo tiempo no es desquiciante. Tienes que atender a lo que haces pero puedes estar al mismo tiempo viendo la tele, por ejemplo. El proyecto crece al mismo tiempo que tu satisfacción por ver que vas produciendo algo que queda bonito y que ha salido de tus propias manos, algo que puedes usar y regalar. Te olvidas de tus problemas, te relajas, a mi a veces incluso me entra sueño. Cuando estoy muy estresada intento hacer una pausa y darle aunque sean unas pocas vueltas a la labor que tengo en marcha, me ayuda muchísimo a parar el motorcito que llevo siempre dentro. Estoy muy contenta con esta afición que sólo crece y crece.

Y ahora viene la pregunta que llevo tiempo queriendo hacer ¿hay más locas de las lanas por ahí? Venga, seguro que tiene que haber alguna. ¡Sería genial poder compartir hobby! Ya me diréis.