Murphy es un señor con muy mala leche, eso ya lo sabíamos. Y debe tener especial querencia por las mamás, porque sus leyes aplicadas a la maternidad son infinitas. Yo intento hacer como si nada, pero una y otra vez me encuentro con una ley suya dándome en la cara con todas sus fuerzas.

No se puede hablar, palabrita del Niño Jesús que no vuelvo a cantar victoria nunca más.

Durante dos o tres semanas Bebé estaba durmiendo mejor. Considerablemente mejor. De despertarse cada 20-45 minutos pasó a despertarse cada 3 horas, a veces incluso cada 4-5, ¡a veces incluso se despertaba, daba un par de vueltas y volvía a caer!. Durante días no dije ni mú, tenía miedo de que se rompiera el hechizo. Pero al final reventé. Primero se lo dije a mi madre y como durmió bien la siesta de la mañana en que se lo confesé, por la tarde se lo dije a dos amigas.

¿Adivináis lo que ha pasado? Efectivamente, hemos vuelto a los despertares a cada hora, a succionar la teta tooooooooda la noche…

Murphy no perdona.