Como he comentado hace nada, no creo que ser un bebé de invierno suponga ningún problema especial, al fin y al cabo, el invierno acaba llegando nazcan cuando nazcan, y ya sabemos que el invierno tiene sus inconvenientes.

Ayer no puede evitar acordarme de todo lo que hablamos en los comentarios de esa entrada. Se nos ocurrió ir al Corte Inglés porque, para celebrar el final de las rebajas, muchas secciones tenían un 16% de descuento adicional. Llevábamos bastante tiempo pendientes de comprar varias cosas para la casa y nos pareció una muy buena ocasión. Así que, a pesar de los avisos sobre la llegada de la tormenta perfecta, nos fuimos al centro de Nuevos Ministerios.
No sé si fue por el aviso de temporal pero allí hacía un calor de mil demonios. Y mi hijo metido en su silla de paseo con su saco polar. El saco polar es un gran invento, no lo pongo en duda, pero sólo de verlo me da calor. Está pensado para exteriores, no para sitios con calefacción. Al poco rato, mi hijo empezó a sudar y, con lo caluroso que es, no tardó en mostrar su disgusto. Acabamos su padre con él en brazos y yo empujando el carrito vacío. Aunque allí hacía una temperatura tropical, no me pareció apropiado dejarle solo con el body de manga corta, así que no había alternativa. Le abrí la chaquetilla que llevaba todo lo que pude y se tuvo que aguantar (como los demás, que yo tampoco me quité el jersey, por no llevar ya más trastos en la mano).
Llegué a pensar en quitarle el saco polar a la silla pero, ¿dónde hubiera guardado ese mamotreto?.
¿Sería una muy buena idea llevar ropa de repuesto en el carro?. Porque entre las regurgitaciones y los cambios bruscos de temperatura, nunca se sabe. Pero si llevo en el bolso del carro dos biberones con sus correspondientes dosis de leche en polvo, el babero, los pañales, toallitas y el cambiador, el abrigo, el gorro y los guantes…ya no cabe nada más.
No me cabe ninguna duda de que en verano tendré que ir a los centros comerciales con una chaqueta para él igual que la llevo para mi, en previsión de las gélidas temperaturas que suelen tener, pero supongo que será más cómodo que no llevar las cinco capas que llevamos ahora. Y en verano mi hijo colaborará un poco más a la hora de vestirle y desvestirle.
Mi marido suele decir, de broma: “hijo, a ver si aprendes a andar ya, que esto del carro es un coñazo”.