Del embarazo de mi hijo saqué la impresión de que la experiencia era muy primitiva en el sentido estricto del término, es decir, la experiencia que más nos acerca a nuestros ancestros, a los demás mamíferos… Experimenté en muchos momentos una fuerte necesidad de estar sola, de pensar en mi y en nadie más, y no me sentía conectada con el mundo sino únicamente hacia dentro. Incluso cuando tuve a mi hijo en brazos y sentí esa euforia tan intensa, seguía necesitando estar a solas con mi marido y mi cría. No era un problema con el mundo sino conmigo misma, era algo que me salía de dentro y no se podía explicar racionalmente.

Ni qué decir tiene que hubo quien no entendió esa necesidad de introversión. Bien es cierto que mi embarazo fue malo y no encontré la empatía y cariño que necesitaba prácticamente en nadie, por lo que compartir mis sentimientos con los demás tampoco me parecía que tuviera mucho sentido. Pero creo que aunque hubiera sido un embarazo excelente, esa parcela de individualidad y silencio la hubiera necesitado igual.

Cuando en agosto de este año vi el test de embarazo positivo y sin darme cuenta de ello ni haberlo relacionado en un principio, me ha ocurrido exáctamente lo mismo. No tengo muchas ganas de ver a nadie ni de hablar con nadie ni de compartir mis pensamientos con respecto al embarazo. Me paso el día en mi mundo, muchas veces con la mirada perdida. Estoy rememorando casi día a día la experiencia del embarazo y nacimiento de mi hijo y eso me tiene muy entretenida. Intento hacer un esfuerzo porque me interesen otras cosas, las normales de la vida y del día a día, los problemas que tienen los demás, pero me cuesta horrorores. No puedo pensar en otra cosa, no hay un segundo del día en que no piense en lo que está pasando. Puedo hablar de otros temas… pero se me nota el escaso entusiasmo.

Comprendo perfectamente que la etapa de introversión puede ser dura para los demás. Sobre todo para quienes están acostumbrados a todo lo contrario, que yo normalmente soy un libro abierto. Pero no es nada personal, ni siquiera es algo que pueda controlar. Es un estado de ánimo. Como digo, algo muy primitivo, que me sale de dentro. Y como creo que forma parte del proceso, no quiero renegar de ello sino que trato de explicarlo y espero que alguien lo comprenda esta vez.