No tenía pensado continuar con el “tema pechos”, que a lo mejor está resultando ya cansino, pero anoche me acordé de una cuestión que no he tocado hasta el momento y que, en su día, por más que busqué, encontré poca información: las grietas en el pezón.
Aunque no es lo habitual, hay chicas, como yo, que hemos tenido la mala suerte de tener grietas en el pezón desde el embarazo. Se debe a los cambios hormonales y puede aparecer desde las primeras semanas de gestación, que es lo que me ocurrió a mi. Al principio no le di ninguna importancia pero conforme fueron pasando los meses la cosa fue a más y a partir de la semana 30 tenía auténticos surcos. Fue entonces cuando se lo enseñé al ginecólogo, supongo que tenía que habérselo enseñado mucho antes, pero no le había dado importancia hasta que no vi que iba a mayores. Me recomendó, sin mucha convicción, cualquier crema de farmacia para mantener la hidratación de la zona. También se lo comenté a mi médico de cabecera, que me mandó una crema cicatrizante que no llegué a usar porque tenía corticoides y bastante tenía yo ya con los chutes que me habían metido por el asma.
Las cremas hicieron poco o nada. Probé la de Trofolastin y la de Suavinex. La primera me gustó algo más, la segunda bastante menos porque dejaba unas manchas que me destrozaron unas cuantas camisetas. Aunque las dos cremas suavizaban la zona, ninguna curaba. 
Como ya he comentado, la lactancia fue mal. Mi hijo no quería comer ni teta ni biberón y ponerle al pecho  (o al biberón) era una lucha. Lo primero que hacía, siempre, era pegarme un “bocao” con las encías que me hacía ver las estrellas. Así que en dos días me había destrozado los pezones, literalmente. Muchos días le sacaba trocitos de pezón de la boca porque la piel se me caía a cachos y lo que quedaba en su sitio, os podeis imaginar, estaba en carne viva. Vamos, que a mi madre le enseñé una vez como lo tenía y se quedó alucinando: todo rojo, rojo pasión, y no sólo los pezones sino también la aureola. Había días que ya no podía más, se me saltaban las lágrimas del dolor, así que me sacaba la leche con sacaleches, que me hacía menos daño que el bebito. 
Al abandonar la lactancia, los pezones mejoraron pero todavía no los tengo completamente recuperados. Ya no tengo surcos, toda la zona ha recuperado su color normal y ya no me duele. Pero todavía tengo algunas grietas poco profundas. Supongo que es cuestión de tiempo y si dedicara un rato todos los días a hidratarme la zona en condiciones seguro que ayudaría, reconozco que lo he dejado un poco.
¿Alguna más tuvo grietas durante el embarazo? ¿Y después?.