La anterior colaboración de Jesús Garrido García, Mi Pediatra Online, trataba sobre los genitales masculinos en el bebé. Hoy toca lo propio en relación a las niñas.

 

Sinequia de labios menores: 

Cuando se habla de genitales y bebés, la mayoría de la gente piensa en la fimosis. Pero hay algo equivalente en niñas y que en muchos casos se pasa por alto: la sinequia de labios menores.

Un poco de anatomía femenina para entenderlo. En los genitales femeninos se ven los labios mayores, que son la zona externa de los genitales. Si separamos esos labios mayores se ven dos pliegues más finos que pueden a su vez separarse entre sí, dejando libre entonces el acceso a la vagina. Esos labios menores, a veces están pegados, de modo que lo único que vemos es como una tela sin abertura. La vagina está cerrada. Hay quien confunde esto con el himen (“la virginidad”). El himen está en el interior de la vagina y no es visible al separar los labios mayores.

Suelo decir que la sinequia de labios menores es la fimosis tabú. Porque muchos pediatras no lo exploran y hay niñas en las que no se trata.

Cuando no la tratamos y se llega a la pubertad con sinequia de labios menores, el problema es que la regla no tiene por donde salir y puede dar lugar a que tras la primera regla, la sangre se acumule en el útero y la vagina produciendo inicialmente dolor, y en algunos casos infecciones que pueden ser graves.

El tratamiento que yo suelo usar es la aplicación de cremas con hormonas que hacen que los labios menores se hidraten mucho, hasta que llega un momento en que se abren casi sin tirar. A partir de que se consigue, se aplica vaselina unos días para evitar que vuelvan a pegarse y problema resuelto. Recomiendo hacer esto en los primeros meses de vida.

 

Otras cosas llamativas en los genitales femeninos de las recién nacidas

El efecto de las hormonas de la madre en las recién nacidas puede causar tres cosas llamativas:

Enrojecimiento genital. Muchas niñas al nacer parece que tuviesen irritada la vulva. Pero en realidad es que tiene mucho riego de sangre estimulado por las hormonas que su madre le pasa en el parto. Desaparece en pocos días tras el parto.

Secreción blanquecina. Esas mismas hormonas estimulan la secreción de una especie de gelatina blanquecina por la vulva que también cede en pocos días.

Regla. A veces, tras esa secreción blanquecina es seguida a partir del segundo o tercer día se salida de sangre. Es una regla que suele ser de poca cantidad y no precisa más cuidado que el pañal que ya lleva de serie.

 

Higiene en niñas recién nacidas:

A muchos padres primerizos les agobia cómo limpiar los genitales de su niña recién nacida. Al nacer los niños tienen una capa de grasa, el vérmix. Desaparece en pocas horas, pero suele quedar acumulada en los pliegues. Y un sitio donde queda con frecuencia es en los pliegues de los genitales.

Esta secreción protege contra las infecciones, por lo que no conviene retirarla.

Cuando limpiamos los genitales de las recién nacidas no hay que frotar con mucha intensidad. Hay que retirar la caca. Pero dejando el vérmix lo más posible.

Y siempre debe limpiarse de adelante hacia atrás. En la parte superior de la vulva es donde está la salida de la orina. Si limpiamos hacia arriba arrastramos la caca hacia la salida de la orina lo que favorece la aparición de infecciones de orina.