A estas alturas no he comentado todavía los gases que tuve tras mi cesárea.
De casualidad el otro día me lo comentó una chica que también ha tenido una y pensé que podía ser interesante que hablara del tema porque en Internet he encontrado muy poquita información y, sin embargo, es algo bastante frecuente y muy doloroso.
Estoy hablando de lo que yo llamo “cólico de gases“.
No sé si el término existe en medicina pero yo los padezco de vez en cuando. Hablando en plata, no estamos hablando de cuatro pedos. No, yo me refiero a cuando tienes unos gases tremendos en todo el abdomen y parecen cuchilladas, al margen de que no puedes expulsarlos por ningún lado.
Yo he tenido siempre esa tendencia “gaseosa” y no es de extrañar que los padeciera también al principio del embarazo.
Después de mucho indagar, descubrí que a bastantes mujeres les ocurre que como consecuencia del cambio tan rápido de tamaño del útero en los primeros meses de embarazo y los movimientos de toda la zona del abdomen para dejar sitio, se producen burbujas de aire que resultan muy dolorosas. A mi me daban estos cólicos sobre todo por las noches durante el primer trimestre. Luego se me pasaron.
Tras una cirugía abdominal es bastante frecuente tener gases muy dolorosos.
Supongo que es porque toda la cavidad queda al descubierto y, lógicamente, entra aire.
Yo empecé a notar los gases a las pocas horas de la cesárea, pero el punto álgido fue pasadas las primeras 12 horas.
Unos gases como puñaladas, y no sólo en la zona del abdomen, sino también en la clavícula, en el costado, en los riñones y hasta en los brazos.
Me dolía tanto como la propia cesárea, para que os hagais una idea. ¡Horrorosos!
En la clínica me daban Aerored con cuenta gotas. Tanto que cuando mi marido se fue a casa por primera vez le supliqué que se trajera el bote de casa y me lo pasara bajo cuerda. No es que hiciera mucho, pero algo aliviaba.
Afortunadamente esos gases tan fuertes tras la cesárea pasaron a las 48 horas, igual que los dolores tan tremendos de la cirugía en si.
Pero luego continué notando sus molestias por lo menos un mes más, hasta que poco a poco todo volvió a la normalidad.