En febrero comenté que estábamos teniendo escapes constantes. Todo sucedió de la noche a la mañana, nunca habíamos tenido problemas ni con cacas ni con pises; todo se quedaba en su sitio y no habíamos tenido sustos ni cambios de mudas en la calle o a horas intempestivas. Hasta que los pañales (Dodot, para más señas) empezaron a fallar y los escapes de pis empezaron a sucederse casi a diario.

Cuando escribí aquella entrada me aconsejasteis varias cosas, de las que tomé buena nota.

Lo primero que hice fue cambiar de marca de pañales. Nos pasamos a los Huggies Super Seco y notamos el cambio. Como expliqué en su día, los Dodot siempre me daban la sensación de estar húmedos por fuera y olían a rayos. Eso se acabó con los Huggies: incluso cuando están llenitos de pis no huelen mal ni dan impresión de estar mojados por la parte exterior.

Lo segundo fue probar una talla más. ¡Desastre total!. La talla 5, que empieza con los 15 kilos, le queda enorme (pesa unos 11 kg). Ya no es sólo que le quede tan alta de cintura que parecen pañales a lo Julián Muñoz, es que le queda grande de culo, poco ajustado. Así que, lejos de ser una solución, comprar pañales más grandes sólo incrementó el problema.

Durante unos meses hemos tenido una tregua, más que nada porque se le pasó la fiebre de beber agua a todas horas y, lógicamente, a menos agua ingerida, menos pis expulsado. Además, cambiando los pañales con mucha más frecuencia y habiendo cambiado de marca, todo pareció mejorar… Hasta que hemos vuelto a las andadas.

Llevamos un mes y algo con unos escapes de órdago. El nene hace unas meadas de adulto impresionantes así que aunque a veces el pañal parte de no estar lleno, tras un pipí XXL se desborda sin remedio. Ayer llegamos a casa que le caían gotas por la pierna, ¡increíble!.

Durante la noche está empezando a retener más el pis, por lo que muchas mañanas el pañal amanece bastante más seco (algo que indica que poco a poco va madurando de cara a una lejana “operación pañal”). Ahora, en cuanto se despierta viene la gran meada. Y con esa meada se desborda siempre siempre siempre, así que estoy cambiando las sábanas de nuestra cama todas las mañanas.

Ahora que ha empezado el calor y ayer mismo se bebió medio litro de agua durante la noche, miedo me da. Hoy he cambiado más de seis pañales al borde del desbordamiento. ¡Menos mal que tenemos un protector de colchón impermeable!.

No sé me ocurren más ideas… ¡Este niño es un meón!.