Una de las cosas que más me preocuparon durante las primeras semanas de vida de mi hijo es que no se inmutaba con ningún ruido. Ni con el ladrido de mi perra (o con el de otros perros), ni con la tele, ni con el teléfono, el móvil, algo que se te cayera al suelo, un portazo…absolutamente con nada.
En la clínica le hicieron la prueba de las otoemisiones acústicas y el resultado fue bueno, así que no había ninguna razón para pensar que estuviera sordo. Pero era inquietante ver que ningún ruido le hacía reaccionar.
Afortunadamente, a partir de las 5 ó 6 semanas de vida empezó a reaccionar, tímidamente, cuando le hablábamos. A partir de ahí ha ido desarrollando el sentido del oído poco a poco y ahora ya es evidente que no sólo escucha, sino que escucha muy bien.
No sé si estoy en lo cierto, pero creo que esto se debe a que un recién nacido lo que tiene que hacer es desarrollar su cerebro para poder ir madurando. El oído lo tienen totalmente formado, pero seguramente faltan las conexiones neuronales que hacen que el cerebro reaccione ante los sonidos. Por eso, conforme van madurando, el oído se les va afinando.
A día de hoy escucha perfectamente, se orienta hacia el sonido aunque no pueda ver de donde proviene y cuando está medio dormido le despierta hasta el ruido de una mosca.
Eso sí, tengo muy claro que hay determinados sonidos a los que está más que acostumbrado desde que estaba en la tripa y que no le importan ni lo más mínimo. El ejemplo más claro es el del ladrido de mi perra, que no le preocupa ni le altera. Hay veces que está quedándose frito o está tan tranquilo y si ella ladra se sobresalta, igual que nosotros, pero no le da ninguna importancia ni se pone a llorar. Lo mismo ocurre cuando vamos por la calle y nos encontramos con otros perros “amigos” (es lo que tiene tener perro, que haces muchos amigos perrunos y humanos). En concreto, conocemos a una perra enorme que tiene un ladrido que te retumba por dentro y mi bebé como si nada. No me cabe la menor duda de que conoce ese ladrido desde que estaba dentro de mi y lo tiene como algo que forma parte de su vida.
Qué cosas tan curiosas tienen los bebés…