Hace unos días me encontré con una persona que hacía muchísimo tiempo que no veía pero con la que en su momento tuve mucha confianza. Repasando nuestras vidas no tardó en salir en la conversación que llevo dándole el pecho a Bebé desde hace ya tres años. Obviamente, tras el gesto inicial de sorpresa (de sorpresa cariñosa debo decir) me preguntó ¿cuál es el secreto?

Reconozco que tardé un poquito en reaccionar porque no me esperaba la pregunta ¿Secreto? ¿Tiene algún secreto tener una lactancia materna prolongada?

¡No hacer nada! Ese es el secreto de la lactancia materna – Le respondí.

Incluso desde antes de que nazca recibimos muchos mensajes, a veces muy sutiles, desalentadores. Lo típico que te regalan una canastilla y trae biberones, chupetes, sobres de papillas, infusiones anticólicos y otros accesorios que indefectiblemente acabas creyendo que son necesarios en tu maternidad. Y ese es sólo el comienzo porque desde que el niño nazca habrá mil y una razones por las que la gran mayoría de la gente te sugerirá que suplementes al niño con leche artificial o directamente que le retires la teta. Y conforme tu bebé vaya cumpliendo meses, cada vez más y más.

El bombardeo es tan grande que es difícil no sucumbir. Porque además, como decía antes, a veces es muy sútil. Muchas veces no te recomendarán directamente que destetes, es más, te dirían que son pro-lactancia pero al mismo tiempo te darán recomendaciones que la pongan en peligro innecesariamente.

Por poner un ejemplo, yo misma tuve cierta duda obsesiva sobre si darle cereales a Bebé por la noche no le haría dormir mejor. Tuve momentos de desesperación antes de los seis meses en que estuve muy cerca de saltarme todo lo que creía.

En fin, que si tuviera que hacer una lista del bombardeo que he recibido durante tres años no acababa en una semana. Como muchas, imagino.

Pero lo cierto, lo único cierto, es que llegar hasta aquí para nosotros ha sido lo más natural del mundo. No hemos hecho nada, nada del otro mundo. No hay nada heróico en esto, ningún esfuerzo, ningún sacrificio. No me puedo colgar ninguna medallita porque honestamente hemos llegado hasta aquí sin apenas darnos cuenta. Lo que hubiera sido realmente dificultoso hubiera sido lo contrario. Lo único que hemos hecho es dejar la lactancia fluir, sin presiones, sin metas, sin plantearse hasta cuando, haciendo oídos sordos a comentarios absurdos.

¿Ha habido momentos durillos? Claro que sí, como en todas las facetas de la vida. Suelo poner el ejemplo de un matrimonio. En una pareja habrá momentos mejores y momentos peores pero mientras hay amor, mientras hay una solidez emocional, todo se supera. Es más, las dificultades acaban formando parte de los recuerdos de la pareja y una vez salvadas se recuerdan como obstáculos que ayudaron a crecer. Con la lactancia me pasa eso. Obviamente la etapa en la que tuve varias obstrucciones, perlas de leche y mastitis fue una etapa algo más complicada, también cuando pasados los dos años Bebé estuvo varios meses muy teta-adicto y había momentos en que no podía evitar agobiarme. Pero teniendo una lactancia materna bien establecida, satisfactoria para ambos, que no suponía ningún sacrificio, ¿qué motivo habría para dejarlo?

Así que para mi, si hay un secreto, es el de no hacer nada. Y si hay un mérito es el de atreverse a no hacer nada y dejar la lactancia fluir.

Foto | Christine Rogers en Flickr CC