En cada maternidad se aprende una cosa nueva, no hay duda. Cada niño nos enseña cosas distintas. De las más recientes que he tenido ocasión de aprender, qué es el pseudo-estreñimiento del lactante.

Como todos los recién nacidos, Bebé hacía caca en cada toma, a veces incluso varias veces. Así nos mantuvimos los primeros meses, a un ritmo constante de cambios de pañal y preciosas caquitas típicas del lactante amamantado. Hasta que un día, en torno a los dos o tres meses, dejó de hacer caca tan a menudo. No fue un cambio paulatino sino de un día para otro: un día hizo sus clásicas ocho-diez deposiciones y al día siguiente ni una. A partir de ese día, empezó a hacer caca cada tres días, más o menos. Y, poco a poco, fue alargando el periodo: cuatro días, cinco días, una semana.

Hasta que llegó lo que yo llamo “el gran atasco“. Más o menos alrededor de los cuatro meses dejó de hacer caca radicalmente. Empezaron a pasar los días: una semana, diez días, doce, quince…

El pseudo-estreñimiento del lactante se caracteriza porque cuando hace caca ésta es totalmente normal, es decir, blanda. Por eso se llama pseudo-estreñimiento, porque el día que toca las heces no son duras sino blanditas, es decir, el niño no está realmente estreñido, simplemente deja de hacerlo todos los días. Es una etapa normal que suelen atravesar muchos niños que toman lactancia materna exclusiva.

Carlos González dice que esto no causa ninguna incomodidad al niño y ahí es donde, por primera vez, voy a disentir. Los primeros días, vaya. Pero más o menos en torno a los 8-10 días sin hacer ninguna deposición, Bebé empezó a estar molesto. Se pasaba el día apretando, quejándose, haciendo el típico gesto y sonido de apretar pero sin que saliera nada. Los gases empezaron a multiplicarse y se pasaba las noches retorciéndose y tirándose pedetes.

Así llegamos a superar los quince días sin hacer caca y él cada vez más incómodo, por lo que decidí hacer algo. Como tenía en casa eupeptina del mayor, que se había quedado casi sin usar, decidí probar. Una cucharadita por la mañana, apenas disuelta en un pelín de agua, y otra cucharadita por la noche. Mano de santo. El día siguiente empezó a hacer caca y se pasó día y medio haciendo todo lo que no había hecho en las dos semanas anteriores, ¡se ponía hasta la bandera!.

Y, casualidad o no, pero desde ese día se acabó el pseudo-estreñimiento. Algún día ocasionalmente no hace, pero desde entonces lo habitual es que haga todos los días un par de veces. Ni qué decir tiene que se acabaron las quejas, los gases y las caras de aprieto y esto no sale.