El final de la lactancia, a finales de agosto, ha supuesto el final también de mi postparto. Un puerperio larguísimo que tenía claro que no terminaría hasta que no dejáramos la lactancia.

Y así ha sido: apenas dos meses y medio después puedo notar claramente la revolución interior que ha experimentado mi cuerpo y también mi mente.

Lo primero que noté de manera asombrosamente inmediata fue la regulación de mis ciclos menstruales y unas muestras de fertilidad que mi cuerpo no había mostrado en los años anteriores ni por asomo. Me refiero, por ejemplo a:

– La presencia de abundante moco fértil en el periodo en que su aparición es de esperar, un flujo que prácticamente no había tenido durante la lactancia. ¡Hacía años que no veía la famosa clara de huevo!

Dolor de cabeza los días previos a la ovulación, muy habitual en mi antes de tener a Bebé.

Leve manchado de color oscuro los días previos a la ovulación,

Brotes de acné claramente asociados a los periodos de ovulación y menstruación.

Fluctuación del tamaño de la tripa asociado a los periodos de ovulación y menstruación.

En definitiva, toda una explosión de fertilidad que también se ha traducido en un considerable aumento de la líbido, que si bien no estaba desaparecida, desde luego andaba en horas bajas.

Algo que me ha llamado la atención es que el pecho, que se me había quedado muy muy blandito, poco a poco parece que está volviendo a estar algo más lleno, más terso. Es como si el pecho también estuviera volviendo al punto inicial, de manera muy paulatina, pero perceptible para mi.

Física y emocionalmente yo necesitaba que llegara este momento. Así que aunque todavía pienso en el fin de la lactancia y siento pena y melancolía, estoy disfrutando de los cambios que está experimentando mi cuerpo, incluso aunque algunos, como el dolor de cabeza, no sean del todo agradables.

Nuevamente siento admiración por la perfección del cuerpo humano, la belleza del ciclo femenino y no dejo de pensar en la gran suerte que tenemos las mujeres de experimentar con tanta intensidad el origen de la vida.