Aunque mi embarazo no fue bueno tengo que reconocer que las hormonas fueron bastante benévolas conmigo y noté, al menos, 10 efectos fantásticos:
1. Nada de ansiedad. A pesar de la preocupación y de la comedura de coco constante que yo tenía, en ningún momento sentí ni el más mínimo amago de ansiedad. Se que si me hubiera sometido a la misma presión sin estar embarazada me hubiera dado más de un ataque.
2. Adiós a la alergia. Aunque del asma empeoré muchísimo, la alergia desapareció como por arte de magia. Así que no eché de menos a los antihistamínicos. 

3. Ni me acordé de la astenia primaveral

4. A partir de la semana 20, una mejoría expectacular de la piel y el pelo. Mucha menos grasa, piel más fina, ni un grano, poros más pequeños…

5. A pesar de las dificultades para respirar, notaba una gran energía y vitalidad.

6. Una pachorra impropia de mi. Estaba desconocida.  


7. Piernas y brazos más delgados. Quitando el bombo, una línea más estilizada. 

8. Un desarrollo del olfato que ya lo quisiera un sabueso.  


9. Facilidad para comer alimentos saludables que antes ni probaba, sobre todo, algo de fruta y mucha agua (normalmente bebo muy poco líquido y la fruta ni la pruebo).

10. Y, el mejor efecto de todos: mi bebito