Cuando Bebé decidió dejar los pañales con 28 meses, el de la noche lo mantuvimos. De hecho, lo mantuvimos durante bastantes meses porque aunque por el día controlaba fenomenal, de noche se hacía pis a mares igual que siempre. A él no le gustaba mucho la idea, desde el primer momento quiso olvidarse de los pañales por completo, pero era necesario para evitar pasar las noches cambiando pijamas y sábanas.

Poco a poco, ya cerca de los 3 años, fuimos notando que muchas noches amanecía seco. Incluso alguna noche en alguno de sus despertares decía que tenía ganas de hacer pis, así que bajábamos el braga-pañal, hacía pis y seguía durmiendo. Llegó un momento en que era raro que una noche se levantara meado por lo que entre los dos decidimos dejar de usarlo.

Ha pasado sin pañal nocturno más o menos un par de meses. Hasta el momento escapes había habido, pongamos, uno cada 10-15 días. Los escapes eran tremendos, es decir, la meada completa. Además, a juzgar porque cuando se despertaba estaba helado y la ropa congelada, no se despertaba en el momento de hacérselo sino al rato cuando se estaba quedando frío. Es decir, escapes totalmente involuntarios.

Nosotros en esto tenemos cero experiencia. Cuando Mayor dejó el pañal lo hizo por completo desde el primer día y sólo ha tenido dos escapes en estos años: un día que estaba bastante malito con fiebre, con 4 años, y otro la noche que le operaron del oído y las vegetaciones, también con 4 años. Y además escapes muy leves, no para mojarse hasta arriba.

Lo que me tiene muy pensativa es que en las últimas 2-3 semanas los escapes han ido siendo cada vez más frecuentes. En la última semana Bebé se ha hecho pis encima casi todas las noches.

No sé qué hacer. Bebé dice que no quiere ponerse el pañal y que no va a volver a suceder pero yo tengo claro que no puede controlarlo.

No me gustaría volver al pañal porque:

Bebé no quiere.

Pienso que si se hace pis y no nota el escape, no le ayuda en el aprendizaje.

– Egoístamente me parece un rollo y un gasto que estaba encantada de haberme quitado de encima.

Pero, por otro lado:

– Ahora que Bebé estaba durmiendo mejor, que todas las noches se despierte meado, helado, haya que cambiarle, consolarle y que nos desvelemos todos, es un rollo.

– Si no ha llegado el momento de dejar el pañal nocturno me parece tontería estar tentando a la suerte todas las noches.

Lavar toda la ropa y secarla a diario también es un inconveniente y un gasto. No sé si esto gasta más o menos que un pañal cada noche, pero gasto es.

En definitiva, que no tengo ni idea de qué hacer esta noche.

Si habéis tenido experiencias parecidas y os apetece compartirlas conmigo y darme algunos consejos, ¡os lo agradecería mucho!

Foto | Jay Ryness en Flickr CC