La pregunta del millón, ¿verdad? ¿Cuándo dormirá mi bebé toda la noche? Hace dos años me parecía una pregunta con sentido. Pensaba que el momento en el que Bebé dormiría toda la noche del tirón era algo medianamente previsible y, lo que es más importante, cercano en el tiempo. Por mi experiencia con Mayor, pensaba que ocurriría en torno a los 4-5 meses. ¡Me entra la risa floja de recordar mi inocencia!

Las primeras semanas me centré en que captara que había que dormir por la noche y no durante el día. Cuando superamos ese desfase horario, hacía previsiones a menos de un mes vista con toda mi ilusión. Venga, con dos mesecitos, que ya estará más hecho. Venga, cuando superemos la crisis de los tres meses. Venga, cuando haga menos calor en casa. Venga, cuando introduzcamos la alimentación complementaria.

Dejé de hacer previsiones en torno a los 10-11 meses. Un día de desesperación, porteándole no se a qué hora de la madrugada por enésima vez en la noche, tuve una revelación: esto iba para largo. Y, efectivamente, ya son dos años sin una noche del tirón y sin previsión alguna de que cambie la situación.

Hemos tenido rachas algo mejores y rachas algo peores. Digo “algo” porque realmente  no hay mucha diferencia entre noches buenas y noches malas. Por “noches mejores” me refiero a despertar 3-4 veces en una noche, quizá enlazando 4 horas seguidas de sueño. En estos dos años creo que ha dormido del tirón 5-6 horas cuatro o cinco noches y una noche durmió 8 horas (lastimosamente esa noche que no despertó desde las 21h hasta las 5h no se ha vuelto a repetir). Y por “noches peores”… Hemos tenido muchas muchas noches de despertar a cada hora, incluso cada 45 minutos. Una noche perdí la cuenta cuando llevaba 15 despertares y aún faltaba para amanecer.

Ahora mismo, sus ciclos de sueño duran, de media, unas 3 horas. Su ritmo una noche en la que todo va bien es dormirse a las 21.30h y despertarse a las 23h, a las 01.30h, a las 05h y a las 07.30h. El despertar de las 23h a veces se lo salta, a veces no. El de las 01.30h y el de las 05h es ya religión. Y ya cuando amanece es difícil precisar, digamos que después del despertar de las 05h se queda en un estado de sueño muy poco profundo de modo que estará despierto al más mínimo movimiento que a mi se me ocurra a hacer. Esto significa que en dos años he podido levantarme de la cama y aprovechar para hacer cosas mientras el duerme menos de diez veces. Lo normal es que si me levanto a hacer pis, beber agua, echarme ventolín o ya de mañana a desayunar, el abra el ojo de inmediato.

Hace una siesta diaria, cada vez con menos esfuerzo, pero todavía con bastante esfuerzo. En dormirse no tarda nada porque es tocar la teta y casi desmayarse, el problema es quitarle la teta y que pueda mantener el sueño sin ella. Es prácticamente imposible depositarle en una superficie horizontal que no se menee si no es con la teta en la boca. Claro, si me tumbo la siesta con él y estoy dispuesta a pasar dos horas con la teta fuera, puede llegar a dormir dos horas. El problema es que no puedo permitirme tumbarme dos horas con él, ¡ya me gustaría!. De modo que actualmente la única manera que tengo de dejarle en algún sitio es ponerle en la silla de paseo y mientras voy sacando la teta con cuidado con la otra mano meneo el carro.

La cuestión es que durante la siesta también tiene despertares. Si no acudo corriendo a menear el carro o a meterle de nuevo la tetilla en la boca, se despierta definitivamente y ahí la tenemos liada: ya no duerme más hasta la noche y según avanza la tarde el humor empeora progresivamente. Por desgracia, que su siesta no se prolongue todo lo que necesita sucede muy a menudo, en buena medida gracias a la fantástica jornada partida del colegio de Mayor muchos días no hay tiempo material para que duerma lo que le pide el cuerpo.

A pesar de todo, creo que en estos dos años ha habido cierta progresión. Algunos días hay destellos de mejoría, aunque sean días muy aislados y destellos poco perceptibles. Por ejemplo, hace un par de semans voluntariamente se fue a la cama con su padre y se echaron la siesta juntos sin reclamarme ni una sola vez. Cuando terminó la siesta, que duró como hora y media, se bajó de la cama y vino a verme ¡sin llorar! No se ha vuelto a repetir, claro, pero quiero pensar que si lo hizo una vez, puede hacerlo otra. Soñar es gratis, ¿verdad?

¿Cuándo dormirá Bebé toda la noche? Ni idea. Desde luego, no próximamente. Es posible que el año que viene esté hablando de tres años sin dormir, ¡no me extrañaría nada!

De cómo nos afecta todo esto, no sólo a los demás sino a él mismo, lo dejo para otro post, que creo que bien merece su desarrollo a parte.

Foto | Raúl Hernández González en Flickr CC