A la larga lista de frases fuera de lugar, desagradables y hasta impertinentes que a la mayoría nos dicen desde el primer momento en que intuyen que vamos a ser padres añado una que llevo escuchando largo tiempo y con la que tampoco estoy nada de acuerdo:

disfruta ahora que tiene x años porque luego crecen y dejan de ser ricos

Es una frase curiosa porque la llevo escuchando desde hace ya casi 6 años y normalmente lo único que hacen es ir cambiando la x por el número de años que tengan mis hijos en ese momento:

disfruta ahora que tiene es un recién nacido porque luego crecen y dejan de ser ricos

disfruta ahora que tiene 1 año porque luego crecen y dejan de ser ricos

disfruta ahora que tiene 2 años porque luego crecen y dejan de ser ricos

disfruta ahora que tiene 3 años porque luego crecen y dejan de ser ricos

disfruta ahora que tiene 4 años porque luego crecen y dejan de ser ricos

disfruta ahora que tiene 5 años porque luego crecen y dejan de ser ricos

Y así hasta el infinito.

De vez en cuando me encuentro con quien ha evolucionado su propia teoría desde la anterior y te la lanza en plan condena:

disfruta ahora porque luego cuando tienen 2-3 años todo cambia y dejan de ser ricos

Esta sentencia me deja más patidifusa que la primera porque considerando que Mayor hace ya tiempo que superó ese umbral y Bebé está a punto, me cabe la duda de si tienen un grave problema de incontinencia verbal (y de observación, claro) o directamente están insultándonos de manera disimulada.

Sea como sea, siempre me ha dado mucha pena este dicho popular que las señoras suelen soltar alegremente. De todas las impertinencias que como madre recibo de cuando en cuando, esta es la que menos me afecta pero es una de las que más pena me produce por el que la emite.

Con independencia de que un recién nacido sea 100% amor y achuchabilidad, pensar (y exteriorizar sin pudor) que crees que los niños una vez pasada la etapa de bebé se vuelven unos coñazos insoportables me da bastante pena.

Puede que un recién nacido sea muy cuqui, pero no me parece menos rico un niño de 5, un niño de 9 años. En estos casi 6 años como madre he disfrutado mucho de cada etapa de mis hijos y cada etapa me ha gustado más que la anterior. Verles crecer, evolucionar, ser capaces de hacer cada vez más cosas, de ser más independientes, de aprender todo lo que el mundo les ofrece… ¡me parece un privilegio!

Francamente, a sus 5 años y medio encuentro a Mayor más que entrañable. Estoy fascinada con todas las que cosas que se pueden hacer con él, con las cositas que poco a poco me va contando del cole, con sus primeras amistades, con poder jugar a juegos nuevos, con que esté empezando a leer, a escribir… Si tuviera que elegir entre la etapa que está pasando ahora Bebé y la de Mayor, sin duda que me quedaría con la de Mayor.

Y por supuesto que no es fácil. La etapa inicial, que es la de dormir horriblemente mal, de tenerles siempre en brazos, de sus primeros “no”, de sus primeros enfados, es dura pero es fundamentalmente física. Creo que es indudable que los problemas crecen con los años y aunque algunas cosas se facilitan porque van aprendiendo y entendiendo, van independizándose, el calado de los problemas que pueden surgir, de las preocupaciones que éstos nos producen, es mucho mayor (hasta llegar a su apogeo en la adolescencia). Tanto que llega un momento en que echas la vista atrás y piensas que ojalá todo fuera tan fácil como aquello que en su momento te pareció horroroso. Pero no por eso dejo de estar fascinada por cada etapa y no por eso dejo de dar gracias por el regalo que me ha dado la vida de poder asistir al desarrollo personal de las dos pequeñas personitas que hemos creado entre mi marido y yo.

En fin, que digan lo que quieran, para mi los niños nunca dejan de ser ricos y no creo que dejen de parecérmelo ni cuando tengan 20 años, porque siempre serán mis hijos, siempre serán seres humanos en formación, y el orgullo que siento de verlos crecer me llena de alegría.

Foto | Sili[k] en Flickr CC