¿Cuadernos de vacaciones? ¿Sí o no? Hay niños que se lo pasan genial haciéndolos pero para otros no es nada divertido. Al Peque por ejemplo le encanta trabajar pero esto no sucede con todos los niños. De hecho, ¡a mi no me gustaban nada cuando era pequeña! Además de contaros mi experiencia con los cuadernillos de repaso, mi intención con este post es proponeros un par de alternativas chulas para repasar en verano.

 

Los cuadernos de verano en mi época

Cuando yo era pequeña, mis padres siempre me compraban los típicos cuadernos de vacaciones Santillana. Madre mía, ¡soy capaz de recordar hasta la sintonía del anuncio de la tele! Me he puesto a rebuscar en YouTube y he localizado uno de esos spots, ¡estoy segura de que a muchos de vosotros os va a traer recuerdos!

Realmente no sé por qué los compraban. Quizá por tradición. Yo he tenido la suerte de ser una niña que sacaba los cursos sin esfuerzo, no creo que me hiciera falta ningún repaso. Pero en aquella época creo que se llevaban muchísimo los cuadernos de vacaciones, formaban parte del ritual de veraneo. Y supongo que en el colegio los recomendaban, por aquello de no perder el ritmo.

Si vosotros también los teníais que hacer, no sé qué táctica adoptabais. Yo intentaba hacerlos a toda velocidad, para terminarlos cuanto antes. Parece que me pesaba tenerlos sin terminar así que hacía todo lo posible por ventilarlos en una semana o menos.

Ahora que lo pienso desde mi yo-madre, no sé si aquello tenía mucho sentido. Al final, un repaso sirve de repaso si es algo constante. Si lo haces a toda mecha y luego estás dos meses sin volver a tocar la materia, poco repaso has hecho. Pero bueno, es que cuando tienes que hacer algo poco atractivo y por obligación, lo que te apetece es quitártelo de encima cuanto antes, ¿verdad?

Y no es que fueran malos cuadernillos, para nada. Recuerdo además que fueron mejorando con el paso de los años, y había cuadernos de vacaciones de Anaya, de SM… Y cada vez más chulos, más atractivos visualmente y más enfocados al juego.

En fin, que no tengo nada en contra de ellos (de hecho los cuadernos Rubio que hay ahora me parecen maravillosos y a un precio buenísimo) pero a mi no me gustaban.

 

Por qué quiero que Mayor repase (un poquito)

Por lo poco que he hablado de educación en mi blog, ya sabréis que no soy nada amiga de las fichas, de los libros de texto ni de la letra con sangre entra. Estoy absolutamente en contra de los deberes y de la memorización. Me atrevería a decir que cada año que pasa me gusta menos. Dicho de otro modo: a mi el sistema educativo tradicional me chirría mucho.

Pero, como ya conté hace no mucho, asumiendo nuestra realidad, nosotros decidimos pasar por el aro y escolarizamos a los peques con tres años y en un colegio tradicional.

Esto se traduce en una importante presión por meter contenido a los niños desde que ponen un pie en el cole, aunque sea con calzador y dejándolo luego colgado con pinzas. De Infantil (5 años) salen leyendo y escribiendo y en los primeros dos cursos de Primaria (6-7 años) deben aprender cosas tan pintorescas como las Comunidades Autónomas y Provincias (aún sin tener concepto de lo que es un país, casi diría que ni de ciudad), músculos, huesos y los principales sistemas del cuerpo humano o las tablas de multiplicar.

Obviamente, cuando metes conceptos abstractos, o puramente memorísticos, o simplemente contenidos para los que no están preparados por nivel de madurez, el aprendizaje es superficial y se esfuma a la velocidad de la luz. Algo que no interesa ya que año tras año se vuelven sobre los mismos temas, ampliándolos cada vez más.

Por este motivo, pensando en que es una pena echar a perder ciertos conocimientos adquiridos durante el curso, aunque sea de manera tan inestable, pienso que está bien intentar sostener ese ligerísimo aprendizaje. Más que nada para que al curso siguiente no parezca que llegan de nuevas, el esfuerzo sea mayor y entonces nos arrepintamos de todo lo olvidado. Creo que hay que optimizar lo aprendido, más aún cuando se ha metido tan a la fuerza, y olvidarlo sería muy poco productivo.

Centrándonos siempre en la idea de que reforzar algunas cosas, o al menos sostenerlas, es bueno para que luego el curso siguiente sea más llevadero, sí que quiero que Mayor repase un poco en verano. Incluso quiero que el Peque repase un poco también, porque ya está leyendo un poquito (en Infantil 4 años, sí) y no quiero que lo olvide todo.

 

Qué quiero que repase Mayor en verano

No tengo intención de que repase el curso entero. Simplemente, quiero que no deje de lado un par de cosas que creo que son importantes para el curso que viene y que sé que no las tiene bien asentadas.

Lo primero, la escritura. Es curioso como un niño que lee tanto y tan bien no tenga desarrollada la escritura al mismo nivel. Hace la letra muy grande, no tiene concepto del espacio, cuesta entenderle la letra y no es limpio escribiendo. Ah, y no pone una mayúscula ni de casualidad. Bueno, en esto último parece que ha mejorado, pero sé que si lo dejamos en septiembre estaremos peor que en junio.

Lo segundo que quiero que repase son las tablas de multiplicar. En el último trimestre completaron hasta la tabla del 10 a un ritmo endiablado. Y obviamente ha quedado todo cogido con pinzas. Tampoco es que nos vayamos pasar el verano todo el día con las tablas, pero no quisiera que en septiembre tuviera que empezar de nuevo con ellas porque en 3º de Primaria van a multiplicar con cifras de dos o tres dígitos y si no se sabe bien las tablas, mal vamos.

 

Cómo repasar estas dos materias con recursos chulos

Desde mayo empecé a estrujarme la mente pensando en cómo podríamos repasar durante el verano algo tan poco motivador.

Escribir un diario

Por más que pensé, no encontré algo que supiera que le iba a gustar. A Mayor no le gusta escribir y obligarle a hacer caligrafía no parecía una buena opción.

Hasta que se me encendió la bombilla y se me ocurrió proponerle escribir un diario durante las vacaciones.

Ni qué decir que la idea de tener un cuaderno privado, con su candidato y todo, le encantó.

Estuve dando unas cuentas vueltas porque quería uno que tuviera líneas o algún tipo de pauta. La mayoría llevaban la hoja totalmente en blanco y con sus problemas de visión espacial hubiera sido un desastre. Hasta que di con este diario de robots, que ha sido todo un acierto.

Diario niño con candado

Además, está aprovechando para practicar con el bolígrafo borrable, que yo ni sabía que existía pero parece ser que el año que viene lo van a utilizar. Debo este muy desfasada porque mira que me gusta la papelería y no me había enterado yo de este invento. Pues resulta que funciona y aunque no pintan igual que los bolis normales, la tinta se desliza bien y se borra estupendamente, que es lo importante, sin destrozar el papel. Si tenéis curiosidad o queréis probar, yo los he comprado de la marca Pilot, se llaman Pilot Frixion Clicker. Mayor está encantado y casi os diría que hace mejor la letra con este boli que con lápiz. Así que estoy contentísima.

Normalmente se pone a escribir su diario por la noche. Es verdad que no le controlo demasiado (¡le dejo su privacidad!) así que no es que esté esforzándose mucho con la letra. Pero solamente el hecho de escribir todos los días me parece un buen ejercicio. No pido más.

 

Un cuadernillo tipo juego sobre las tablas de multiplicar 

Si repasar la escritura me parecía difícil, las tablas de multiplicar ya no digamos.

Hasta que di con el cuaderno Malditas tablas de multiplicar, de la serie Los Divertimente.

Malditas tablas de multiplicar - Los Divertimente

Es un cuadernillo de tapa blanda, con el fuelle en la parte superior. Muy práctico de llevar y traer, súper cómodo para trabajar sobre él. Y lo mejor de todo es que es realmente divertido. Está escrito de forma muy desenfadada, todo son juegos, y eso a Mayor le ha gustado muchísimo.

Aquí le podéis ver en una foto que subí a Instagram hace unos días:

Cuadernillo Malditas tablas de multiplicar - Los Divertimente

Ya lo tiene casi terminado, le hemos echado un poco el freno para que no se lo terminara precipitadamente.

Como el libro de las tablas de multiplicar le ha gustado mucho, seguramente cuando lo acabe compraremos algún otro de la serie Los Divertimente. Si son tan chulos como éste, seguro que le encantará también. Este tipo de cuadernos de actividades últimamente están teniendo mucho éxito en casa, de hecho hace poco han terminado (sí, los dos, cooperando en la medida de sus posibilidades ¡y en paz y armonía!) los dos libros de Los Frikijuegos de Lechuza Detective.

 

Con estas dos cosillas, creo que tenemos suficiente para todas las vacaciones. Que parecen muchos días pero luego entre idas y venidas con los abuelos, se pasan rápido. Me parece que son alternativas chulas para repasar un poquito en verano y, de paso, nos entretenemos todos, que los días de verano pueden llegar a ser muy largos.

Foto | George en Flickr CC