Quienes pensaban que era imposible tener la piel más blanca que yo, se equivocaban. Mi hijo es blanco fluorescente. Claro que tiene a quien salir, porque su padre es igual de blanco y tiene el mismo número de lunares que yo, así que no era difícil que nos superara en blancura.

Ni qué decir tiene que ni mi marido ni yo nos hemos puesto morenos en la vida y que con la cantidad de lunares que tenemos el sol lo tenemos más que prohibido. Quizá eso influya también en lo poco que nos gusta la playa, ¡nuestro cuerpo debe mandar señales al cerebro de que tanto rayo solar no puede ser bueno para nosotros!.

En fin, que con estas pieles lechosas, me llevé a la playa un cargamento de cremas de factor solar 50.

Como hacía seis años que no pisaba la playa, no recuerdo si había probado antes este factor de protección tan alto o la última vez utilizamos factor 30. Lo que sí tengo claro es que no recordaba que fueran tan complicadas de aplicar y te quedaras más blanco que si te hubieras untado con bechamel. No me extraña que lo llamen “pantalla total”, ¡con ese emplasto puesto no pasa ni una gota de luz!.

Ventajas evidentes de este factor de protección solar:

– Si se aplica de forma abundante y con frecuencia, es como si no hubieras estado en la playa. Yo tengo una mínima marca del bikini en la espalda porque me di crema sin apenas llegarme. El resto del cuerpo es como si no hubiera estado allí y mi hijo y mi marido igual.

– Aunque ninguna crema resiste totalmente al agua y al secado con toalla, estas cremas aguantan muchísimo. Me ha sorprendido gratamente este punto aunque igualmente haya que reaplicar después de cada baño, por precaución.

– A pesar de ser complicadas de aplicar, cunden bastante. Pensaba que iba a gastar más cantidad por lo espesas que son pero finalmente no fue así.

Desventajas (algunas no tan evidentes):

– Tan resistentes son estas cremas, que luego no hay quien se las saque del cuerpo. Ni frotando al niño con esponja conseguí sacarle en el hotel la crema de sitios como el cuello o las orejas.

– Como caigan en la ropa, ya te puedes despedir de la prenda. Posteriormente me di cuenta de que en el bote lo advertían en letra pequeña. ¿No es un poco chocante?. Porque la crema entra en contacto con los bañadores y, lógicamente, deja mancha. Tras varios lavados en Madrid he conseguido sacar estas manchas de los bañadores y bikinis pero he destrozado dos camisetas del niño, de las que no han salido por más que he frotado y lavado con agua caliente. Algo muy a tener en cuenta.

– Difíciles de aplicar y con un efecto blanquecino sobre la piel de lo más espantoso, además del nivel de pringosidad.

Como en todo, me imagino que hay cremas y cremas. Seguro que conocéis algunas que son menos espesas y más fáciles de aplicar. Yo no me compliqué mucho la vida y me limité a las marcas de supermercado, por comodidad y sobre todo por precio; para una semana, más que suficiente. Pero para quien se vaya a la playa un mes, recomiendo que mire bien qué crema va a usar porque al final termina siendo un engorro, sobre todo el tema de las manchas, que puedes terminar destrozando todo lo que tengas.