Muchas personas me han pedido que hable sobre cómo me quedé embarazada de mi primer hijo, si me costó mucho, si utilicé algún método para conseguirlo…

Como contar toda la historia va a ser muy muy largo, lo voy a dividir en varias partes. Y me va a llevar varios días.

Así que hoy empiezo por el principio:

Cómo me quedé embarazada (I)

 

9 años tomando la píldora

Cuando me casé, dejé de tomar la píldora.

Llevaba tomándola desde los 17 años recién cumplidos y en ese momento tenía 25. Muchos años.

Empecé a tomarla tan jovencita porque tenía muchos desajustes con la regla. A veces estaba tres meses sin tenerla, otras veces estaba dos meses o más manchando toooooodos los días. Eran reglas muy dolorosas, que me dejaban destrozada. Así que el ginecólogo me mandó la píldora  (Suavuret) y aquello fue un cambio radical. Qué años de felicidad, de ciclos puntuales, reglas escasas, nada dolorosas, ¡todo ventajas!

Al dejar la píldora, vino el desastre.

 

2008, un año nefasto

El primer año, 2008, fue tremendo.

Cada vez me venía de una forma distinta, a veces poca cantidad, a veces muchísimo, a veces a los 20 días, otras veces a los 55.

Yo creía que mi cuerpo no sabía si iba o venía.

Además, no sé si influyó o no pero yo anímicamente me empecé a encontrar muy mal.

En otoño de 2007 tuve la mononucleosis, que me dejó para el arrastre, justo a meses  y medio de mi boda.

No sé si esa debilidad, unida a dejar la píldora, pudo influir en que en enero de 2008 me diera un super ataque de ansiedad estando en el mierda-trabajo que tenía y, por si fuera poco, la depresión que llevaba latente varios meses (por sentirme un bicho raro, básicamente) saliera a la superficie.

El 2008 fue un año nefasto: desastre hormonal, desastre psicológico, despido por estar enferma, diagnóstico estúpido-erróneo de una ginecóloga y despido de mi marido a finales de año.

Ahora lo pienso y veo normal que no consiguiera quedarme embarazada. Supongo que mi cuerpo tenía claro que no era el momento, por mucho que nosotros lo interáramos.

 

El diagnóstico erróneo de una ginecóloga

A finales de verano de 2008 la ginecóloga a la que iba me dijo que tenía SOP (síndrome de los ovarios poliquísticos) y que lo que tenía que hacer era irme a una clínica de fertilidad porque yo lo tenía muy complicado para quedarme embarazada sin ayuda y que ella no me iba a mandar ninguna prueba porque era muy joven y tenía toda la vida por delante y, además, tampoco se acababa el mundo por no tener hijos.

Aquello en otro momento me hubiera hundido, pero en ese momento yo estaba ya remontando y me negué a que me declaran pseudo-estéril sin ni siquiera haberme hecho ninguna prueba.

Por recomendación de mi amiga Tiempos, en octubre conocí a mi ginecólogo actual.

Un hombre encantador, que me escuchó con detenimiento y se preocupó mucho por nuestro caso. Nos mandó hacer pruebas, tanto a mi marido como a mi. Y los resultados no fueron nada malos.

En mi caso, no había ningún problema, más allá de tener ciclos largos y algo irregulares (cada vez iban siendo más regulares, supongo que mi cuerpo empezó a trabajar tras haber dejado la píldora).

En el caso de mi marido, el seminograma dió unos resultados regulares pero sin ser preocupante: algo lentos pero mucha cantidad y buena morfología.

Por tanto, no había ninguna razón para no conseguir un niño por nuestros propios medios.

Me recomendó esperar hasta principios de 2009.

Si entonces no lo habíamos conseguido, me induciría la ovulación con Omifin como primer paso.

 

Empezando con el método sintotérmico

En septiembre, también gracias a Tiempos, conocí el método sintotérmico, del que hablaré en otra parte de esta entrada.

Empecé a hacer las gráficas y a combinarlas con test de ovulación.

El primer mes se me dieron fatal, pero en octubre ya le había cogido el tranquillo y en noviembre era ya una experta.

Gracias al sintotérmico, empecé a conocer mi cuerpo, a averiguar cuáles eran mis días fértiles y cuáles no. Así me di cuenta de que mis ciclos eran muy largos (33 días de media) pero no tan irregulares (entre 30 y 35 días), que lo que pasaba es que en muchas ocasiones presentaba un sangrado antes de la ovulación que a veces confundía con la regla.

Seguí haciendo mis gráficas mientras haciámos las pruebas que nos mandó el ginecólogo. Siguiendo su recomendación, y dado que mi ginecólogo estaba totalmente convencido también de la eficacia del método sintotérmico para conseguir un embarazo, nos indicó tener relaciones en días alternos para no agotar la reserva espermática.

A mi marido el urólogo le mandó Androferti, unas vitaminas indicadas para la fertilidad, carísimas (unos 90 euros la caja para un mes) pero que a él le fueron fenomenal, se notaba con más energía, menos cansado, no se puso malo en todo el invierno y, además, ¡a la segunda caja lo conseguimos!.

 

Creí estar embarazada en dos ocasiones

La primera, en septiembre de 2008, acudí a una boda, no se me olvidará jamás, con nauseas, mareos, la tripa hinchada, el pecho dolorido… Estaba segura de que esta vez no me equivocaba, pero me vino la regla. Quizá estuve embarazada y lo perdí, no lo sé… fue un ciclo muy largo y sé que no hice bien las gráficas. Siempre he tenido esa impresión pero como no me hice ningún test, nunca lo sabré.

La segunda vez fue en diciembre. Creía que iba a ser mi regalo de Navidad, pero el 31 de diciembre me vino la regla. ¡Vaya día más inoportuno!

Lo que no sabía yo es que ese día iba a marcarme tanto, que luego estuve 9 meses repitiendo esa fecha en cada control gestacional que me hacía!

Sí, el 31 de diciembre de 2008 comenzó mi última regla, en enero de 2009 me quedé embarazada de mi hijo mayor.

(Continuará…)

Foto | Raúl Hernández González en Flickr CC

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