Bebé cumple hoy 20 días, 20 días en los que lo único que ha probado su diminuta boquita es la tetilla de mamá y, si acaso, mi dedo meñique en alguna rara ocasión en que he tenido que desengancharle.

Terminé el embarazo sin una idea clara sobre el chupete y pasados estos días sigo sin haber tomado una decisión. Pensaba esperar a ver si realmente nos hacía falta o no (en plural) y a que la lactancia estuviera instaurada pero llegados a este punto realmente no sé si quiero dárselo. Me ha costado que la lactancia vaya bien y me produce bastante recelo darle algo que pueda perjudicarla. No quisiera que empezara a succionar peor, o que volviera a hacerme daño ahora que ya casi no me duele, y tengo muy presente que todo el tiempo que succione un chupete no estaría estimulando la producción de leche, con lo que eso implica.

Supongo que todas estas razones me llevan a no dárselo, aunque probablemente sería un descanso si lograra que lo aceptara y posiblemente podría dedicarle algunos minutos más al Mayor. Quizá espere a más adelante, si ahora no me siento animada a dárselo es que no es nuestro momento, que aunque en ocasiones esté algo cansada de tanta teta a todas horas, también lo estoy disfrutando muchísimo y no me siento agobiada.