Categoría: Maternidad

La vida pasa en un instante

Anoche terminó la temporada (no sé si también la serie) de TVE 1 La Señora, con el final trágico de la protagonista. Después de cinco años de sufrimiento, cuando por fin puede estar con Ángel, el único amor que ha tenido, en un segundo todo cambia y muere en un accidente. No quiero hablar en esta entrada de la serie, obviamente, sino de la reflexión que me produjo ayer cuando acabó. La vida pasa en un instante. En dos ocasiones he hecho terapia con psicólogos y siempre ha salido a relucir mi obsesión por la inmediatez. Es probable que tenga que ver con el hecho de que de niña estuve bastante enferma y pasé mucho tiempo ingresada en el Hospital Niño Jesús, de Madrid. Desde entonces tengo la impresión de que la vida pasa en un instante, de que hoy estamos y mañana…¿mañana quién sabe?. Por ese motivo, trato de obtener las cosas cuanto antes, no quiero dejar nada para un futuro, porque no tenemos certeza de qué nos espera dentro de un rato o dentro de una semana. Me preguntaba Cristina hace poco que por qué no me planteé sacar unas oposiciones cuando terminé la carrera. Lo que yo quería era ponerme a trabajar, para ganar dinero, para poder independizarme con el que luego sería mi marido. Yo no podía permitirme seguir estudiando, viviendo en casa de mis...

Leer más

Contentar a todo el mundo

Uno de mis grandes problemas es ser hipersensible. Me importa muchísimo lo que opina la gente de mi y siempre me quedo con mal sabor de boca cuando intuyo que algo les ha molestado. No me gusta estar peleada con nadie y no es raro que busque la reconciliación con gente que se ha portado mal conmigo (hasta que vuelven a pegarme la puñalada, claro). Además, tengo una gran empatía hacia los problemas ajenos y termino haciéndolos míos. Tengo mucha sensibilidad para captar los estados de ánimo de los demás, así que enseguida noto si algo no les gusta o les molesta. He intentado mejorar este rasgo de mi carácter, con escasos resultados. Ojalá pudiera cambiar un poquito, sólo un poquito, pues estoy segura de que me haría mucho más feliz. Me produce ansiedad tratar de contentar a todo el mundo y, al mismo tiempo, hacer lo que siento que tengo que hacer y decir lo que realmente pienso. Desde que mi hijo está en este mundo, esas situaciones incómodas se han multiplicado. Porque es difícil contentar a todo el mundo que quiere ver al niño, que quieren manosearlo, que quieren atenderle de una forma que no es la que yo concibo para la educación y cuidado de mi hijo. Siempre estoy con la sensación de que cuando contento a unos disgusto a otros. Y en muchas ocasiones tengo...

Leer más

Mis (nuevas) manías.

Soy una gran seguidora de la serie Cómo conocí a vuestra madre; si no la habeis visto, os la recomiendo muchísimo. La cuarta temporada, que es la última disponible en español hasta el momento, es sencillamente fantástica. En el capítulo 4×19, Ted, el protagonista, saca a relucir su lista Murtaugh, una lista de cosas que son imposibles de hacer una vez llegados los 30 (años, se entiende). Barney se empeña en demostrar que puede hacerlas todas en 24 horas sin morir en el intento (y no os cuento el final). El Murtaugh al que se refiere es el veterano sargento de la saga Arma Letal, que muchos conocereis por su mítica frase “estoy demasiado viejo para esta mierda” (I’m too old for this shit), que en la serie reconvierten en “estoy demasiado viejo para estas…cosas” (I’m too old for this…stuff). Os dejo el vídeo en versión original del momento de la serie al que me refiero: Por si sentís curiosidad, la lista comprende: Ir a trabajar de empalmada. Comerme una pizza entera de una sentada. Colgar posters en la pared sin marco. Ponerme un piercing en la oreja. Ir a lavar la ropa a casa de mamá. Quedarme a dormir en el futón de un amigo en vez de irme a un hotel. Aplazar la cita con el médico. Beber chupitos con extraños. Dejar un mensaje de bienvenida en...

Leer más

El llanto de mi bebé

Si hace poco hablaba del lenguaje marciano de mi hijo, hoy toca dedicarle un capítulo especial a su llanto. Antes de dar a luz, mi amiga Lou me aseguraba que en nada de tiempo podría comprender lo que mi hijo quería simplemente escuchando su llanto, sin ni siquiera verle la expresión facial. Yo pensaba que eso era absolutamente imposible y que si ella había conseguido tal destreza era porque tenía una gran habilidad o porque su hijo tendría un amplio repertorio de llantos, bien diferenciados. Ahora sé que no sólo es posible sino que casi todas las madres, por no decir todas, acabamos desarrollando esa habilidad en muy poquito tiempo. Probablemente, una cuestión de instinto. Estoy segura de que cualquier persona de la calle que escuchara a mi hijo llorar durante un día completo pensaría que todos sus llantos son iguales y que es imposible descifrarlos. No sé si entender este “código” es cuestión de naturaleza o si deriva, simplemente, del hecho de estarlo escuchando todo los días. Sea como sea, yo le comprendo ya como Neo “viendo” matrix: Llanto de hambre. El más desesperado de todos. Un llanto desgarrador, muy alto, muy seguido. Se pone rojo, morado y, lo que es peor, a veces se queda como si dejara de respirar, algo que pone los pelos como escarpias pero que hacen casi todos los bebés. Este llanto no...

Leer más

Listas y post-it por todas partes.

Siempre he sido una persona muy organizada, meticulosa, con gran aprecio por el orden, a veces casi de forma obsesiva. Es lo que tiene ser hija única, que he podido tener todas mis cositas limpias y bien colocadas, sin nadie que viniera detrás a movérmelas de sitio. Dentro de ese afán por tenerlo todo controlado entra mi “afición” por las listas, afición que, al parecer, comparto con Anna. Me gusta tenerlo todo planificado, no lo puedo evitar. Hasta hace relativamente poco, la mayor parte de mis listas eran mentales. He tenido siempre una buenísima memoria, que me permite recordar...

Leer más

Búsqueda personalizada
¡Suscríbete a mi newsletter!

¡Suscríbete a mi newsletter!

Apúntate y recibe todas las novedades en tu mail.

Te has suscrito correctamente

Últimos Tweets