Categoría: Maternidad

No quiero ser una tía buena.

Acabo de ver en el telediario que Heidi Klum vuelve a ser noticia. Hace décadas los telediarios hablaban de cosas serias y resultaba interesante verlos. Hoy en día no hay ni un sólo informativo que no dedique al menos una de sus noticias a sacar tias en bolas, cuanto más pendonas, mejor. Y la tía buena de hoy es, de nuevo, Heidi Klum. Que conste que a mi esta chica me cae bien y el hecho de que vaya por su ¿cuarto? hijo tiene mucho que ver en ello. Que se gane la vida explotando su imagen y su cuerpo no me parece mal, ya que está de buen ver, que lo aproveche. También vaya por delante que no entiendo cómo es posible que el desfile de Victoria’s Secret sea noticia en los telediarios de nuestro país, o el calendario Pirelli o, en este caso, la recopilación de fotos en pelotilla picada de Heidi. Si no es para calentar al personal masculino, no veo otra razón para que aparezcan en un informativo diario. No veo por qué tengo/tenemos que asumir el papel que con tanta naturalidad se nos da a las mujeres en televisión. Parece evidente que la que no está buena, la que no tiene unas buenas tetorras (sean operadas o no), no vale nada. Si no, ¿por qué está tan de moda Sara Carbonero? ¿Por lo buena...

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El embarazo y el desprecio a los animales

Desde niña quise tener animales pero nunca hubo manera de convencer a mis padres. Afortunadamente, una de las primeras cosas que me encantaron de mi marido es que es un gran amante de todos los animales, así que en cuanto pudimos adoptamos un gato, luego otro y, finalmente, una perrita. Mis tres animales son adoptados y no son “de marca”. El objeto de esta entrada no es valorar lo desable que sería adoptar un animal y no comprarlo, pero lo comento porque considero que cuando uno adopta un animal abandonado lo hace porque es especialmente sensible al sufrimiento de...

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Alegría postparto

Tuve un embarazo malo en lo físico y en lo emocional. Entre mis muchas comeduras de tarro, sobre todo durante los últimos meses, me dió por pensar que yo era una buena candidata a la depresión postparto. He tenido dos episodios de depresión y ataques de ansiedad en relativamente poco tiempo, y problemas con la alimentación, todo ello junto y bien revuelto. Y un embarazo complicado de llevar, sobre todo por el tema del coco. Vamos, que me creía con todas las papeletas. Por otro lado, mis expectativas estaban altísimas. Mis ganas de tener hijos se despertaron con la mayoría de edad. Poco después rompí con una relación hiper-destructiva y aunque aquello, junto con el apogeo final del alzehimer de mi abuelo, me supuso mi primera depresión y la imposibilidad de beber ni un vaso de agua (no hablemos ya de comer), aprendí a conocerme a mi misma muy muy bien. Poniendo en orden mi cabeza, comprendí que mis prioridades en la vida iban por un camino poco común para mi edad y para la sociedad en la que vivimos (esto dará para unas cuantas entradas): yo lo que quería era formar una familia. De modo que he pasado los últimos 9 ó 10 años de mi vida soñando con tener un hijo. Tenía puestas tantas esperanzas en que eso me diera la felicidad que en más de una...

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El tamaño de la tripa no importa

También podría haber titulado esta entrada como “comentarios impertinentes, primera parte”; podría hacer una larga lista de ellos, aunque creo que ahora han descendido un poco en número, quizá porque a una madre se la respeta más que a una embarazada, no estoy segura. Durante mi embarazo tuve la suerte de no engordar más de 7 kilos. No hice nada al respecto y, de hecho, fue una gran sorpresa para mi, pues aunque no estoy gorda siempre he sido una persona con tendencia a engordar. Estaba convencida de que iba a formar parte de esas embarazadas que se ponen 20 kilos encima pero tuve suerte (supongo que para compensar otras cosas en las que no tuve tanta!). Engordar 7 kilos significa, básicamente, que te crece la tripa y nada más que la tripa. En mi caso, me vi con las piernas más delgadas que nunca, si hasta tenía rodillas y tobillos!. Pero, claro, cuando una está embarazada está deseando que se note la tripita para poder presumir de embarazo. Yo no tuve una tripa evidente hasta la semana 23/24. Los vecinos y el resto de conocidos empezaron a preguntar por el embarazo cerca ya del séptimo mes. El día antes de la cesárea, con 39 semanas, tenía una barriga que mucha gente hubiera situado cerca del séptimo u octavo mes. Cuando la gente empezaba a darse cuenta de que...

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No dormir: el cuerpo se acostumbra

Uno de los temores que tienen los padres primerizos antes del nacimiento de su bebé es el pánico a no dormir durante días, semanas o incluso meses y no poder hacer frente a tanto cansancio. Tengo la suerte de no ser una persona dormilona, al contrario que mi marido. De hecho, he atravesado etapas de mi vida en las que no he dormido más de cinco, seis horas diarias, y me encontraba perfectamente. Aún así, confieso abiertamente que desde que tengo a mi bebé he descubierto por qué se dice que dormir es una tortura china. Mi niño llora poco y cuando lo hace es casi siempre por los tremendos gases que tiene. Duerme bastante bien y casi siempre durante las horas nocturnas. Pero, a pesar de ello, nunca en mi vida me había sentido tan abrumada por el sueño y tan desesperada a la vez por necesitar dormir y no poder hacerlo. Las primeras semanas mi niño lloraba bastante por las noches, desde las 22h o las 23h hasta las 4 de la mañana, por los dichosos cólicos. Recuerdo una noche que tuve que despertar a mi marido porque, literalmente, se me caía el niño de los brazos. No sé qué sucedió a continuación porque en cuanto se hizo cargo de él, caí fulminada en la cama y no recuerdo absolutamente nada, ni siquiera escuchaba el llanto a...

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