Categoría: Lactancia

Necesito unas prácticas de lactancia materna

De entre todos los sueños raros, el de esta noche se ha llevado la palma. He soñado que iba a poner a mi segundo hijo (que, por cierto, parecía niño) al pecho por primera vez, aunque el bebé tenía un tamaño mastodóntico. Era como un bebé de seis meses pero de esos que abultan el doble que mi primer pequeño, ¡era enorme!. Según le arrimaba a la teta pensaba “verás, verás, verás que bocao te va a pegar, prepárate” y también (esto tiene mucha guasa) “a ver, a ver qué decía Carlos González, que la nariz a la altura del pezón, calcula bien que si no verás que daño te va a hacer“. En fin, que en el sueño, a parte de ser la más torpe de las torpes, tenía bastante miedo al terrible daño que ya conozco que esto hace cuando se hace mal. Pero, cosas del sueño, en lugar de cumplirse las malas previsiones, el bebé tamaño XXL me sonreía y abría la boca como un túnel de metro y él solito se ponía a mamar como si llevara toda la vida haciéndolo. En shock me he quedado. Aunque a los sueños hay que darles la importancia justa, creo que éste es representativo de algo que tengo clarísimo: que no tengo ni puñetera idea de la parte práctica de la lactancia. No sé cómo colocar al niño,...

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Por qué no acudí a un grupo de lactancia

Con ocasión de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra ahora, quería hacer mi peculiar homenaje contando algo que nunca he confesado en público y que sólo he explicado a unas poquitas personas en privado: ¿por qué no acudí a un grupo de lactancia para que me ayudaran?. Para no volver a contar lo mismo y para quien quiera leer la historia con algo más de detalle, en esta entrada resumí por qué fracasó nuestra lactancia. Resumiendo bastante, mi hijo nació con 3 kilos y con ninguna gana de comer, además de con dificultades para mamar. En dos días perdió más del 10% del peso que se suele considerar normal y cuando al alta fuimos por primera vez a la pediatra a que la empezamos a ir, el nene pesó en su báscula, no se me olvidará en la vida, 2.490 kg. De la clínica salimos con el biberón incorporado aunque no como remedio real sino más bien como remedio psicólogico; otros niños con problemas de lactancia se tiran como locos a por el biberón, el mío no, la lucha para que tomara apenas unos sorbitos era comparable a la que tenía con la teta. Por la razón que fuera apenas sabía mamar y no parecía tener hambre suficiente (o fuerzas, qué se yo) para intentarlo. No puedo decir que yo no estuviera preparada. Me llevaba...

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¿Es más difícil lactar cuando tienes un pecho pequeño?

Mi madre decía que me crecería el pecho cuando me hiciera mayor y luego que me crecería cuando fuera madre, pero no, yo debí ser la excepción a esa regla que tantas madres nos han ido contando… Durante el embarazo tuve la esperanza de que creciera pero nada, no hubo forma. Creció un poco, en las primeras semanas, de manera que pronto me sentí incómoda con mis sujetadores normales pero poco más de una talla, nada del otro mundo. Así que llegué al momento clave, ese momento en el que hay que poner al bebé al pecho por primera vez, con unas tetillas que eran poco más que la muestra. Yo, que había empollado sobre lactancia materna muchísimo, me dije a mi misma, a modo de mantra, que para dar el pecho no hacía falta tener cantidad, que el tamaño no importaba en absoluto. Pero aún a día de hoy tengo dudas de la veracidad de esa afirmación. Tengo claro que para tener leche no hace falta tener un gran pecho porque, de hecho, yo tuve leche y eso aún a pesar de lo mal que mamaba el niño. Lo que no creo es que no sea un obstáculo, y grande, para dar de mamar. Cuando tuve que poner al niño al pecho, yo estaba con un dolor post cesárea que me subía por las paredes. Ninguna postura me...

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Por qué no nos fue bien con la lactancia materna

Mi amiga Naia me ha pedido que cuente mi experiencia con la lactancia materna y la artificial, porque cree que puede servir de ayuda para madres que están sufriendo innecesariamente. Estaba convencida de que ya había hablado del tema, pero releyendo entradas anteriores veo que he tratado el tema sólo de manera superficial. Cuando mi bebé nació, ya sabeis que por cesárea, se lo llevaron dos horas al nido, a una cuna térmica, porque la pediatra decía que estaba un poco frío, algo que según ella es habitual en bebés nacidos por cesárea. En cuanto me lo trajeron a la habitación me lo puse al pecho, pero no hubo forma. No abría la boca. Daba igual que le echáramos agua fría en la carita para que se despertara, que le diéramos toquecitos en las mejillas, que le hiciéramos cosquillas en los pies…No quería comer, sólo quería dormir. Ahora entiendo que, simplemente, no tenía hambre. De hecho, ya en las primeras horas demostró su carácter y cuánto más insistíamos en que se cogiera a la teta, más se cabreaba. Incluso llamamos a varias enfermeras para que me ayudaran, a ver si lo estaba haciendo mal. Pero ninguna consiguió que se enganchara al pecho y mamara sin protestar (y sin hacerme un destrozo). Aguantamos así todo el viernes (nació por la mañana) y todo el sábado. En dos días perdió ese...

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