Por qué no nos fue bien con la lactancia materna

Mi amiga Naia me ha pedido que cuente mi experiencia con la lactancia materna y la artificial, porque cree que puede servir de ayuda para madres que están sufriendo innecesariamente. Estaba convencida de que ya había hablado del tema, pero releyendo entradas anteriores veo que he tratado el tema sólo de manera superficial. Cuando mi bebé nació, ya sabeis que por cesárea, se lo llevaron dos horas al nido, a una cuna térmica, porque la pediatra decía que estaba un poco frío, algo que según ella es habitual en bebés nacidos por cesárea. En cuanto me lo trajeron a la habitación me lo puse al pecho, pero no hubo forma. No abría la boca. Daba igual que le echáramos agua fría en la carita para que se despertara, que le diéramos toquecitos en las mejillas, que le hiciéramos cosquillas en los pies…No quería comer, sólo quería dormir. Ahora entiendo que, simplemente, no tenía hambre. De hecho, ya en las primeras horas demostró su carácter y cuánto más insistíamos en que se cogiera a la teta, más se cabreaba. Incluso llamamos a varias enfermeras para que me ayudaran, a ver si lo estaba haciendo mal. Pero ninguna consiguió que se enganchara al pecho y mamara sin protestar (y sin hacerme un destrozo). Aguantamos así todo el viernes (nació por la mañana) y todo el sábado. En dos días perdió ese...

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