He buscado en la RAE el término “cagueta” para ver si me lo acaba de inventar o no y existe, existe, así que me viene al pelo como título de esta entrada y para definirme, ya de paso.
He recogido los resultados del pre-operatorio (que están bien) y con ellos he ido a la consulta de mi ginecólogo. La miomectomía será, muy probablemente, este mismo viernes o el sábado. Me lo confirmará mañana miércoles por la tarde. 
En principio, todo bien. Cuanto antes, mejor, como si es mañana mismo. Y a mi marido, de cara al trabajo, le viene bastante bien. 
Pero en cuanto he visto que esto iba en serio me he puesto malísima. Mi estado nervioso habitual: mareos, tembleque de piernas… Y, esto es nuevo, se me ha encogido tanto el útero que hasta me dolía. Venía conduciendo de vuelta con un dolor de útero (psicosomático desde luego) tremendo.
Encima, al llegar a casa y ponerme a revisar la documentación he visto que la anestesia va a ser general. No sé por qué razón pensaba que sería epidural… y aunque por una parte prefiero no enterarme de nada, por otro lado me da muchísimo miedo.
Me han empezado a asaltar pensamientos, a cada cual peores. Y ahora que ha pasado un rato tengo la sensación de sedación que se produce siempre después de una situación de estrés, lo mismito que le pasa a mi hijo tras un perraque.
Me ponga como me ponga, esto va  a ocurrir. Así que más me vale ponerme las pilas y sacar valor de donde no lo tengo.