Que a estas alturas no haya hablado yo de las cacas de los bebés, ¡tiene delito!. No puede haber una madre en este planeta que no haya departido con otra en torno a las cacas de sus lactantes, forma parte del ritual, ¿no?: qué tal come, qué tal duerme, qué tal va de vientre… funciones básicas de un bebé, vamos.
El meconio es la primera cosa desagradable que hacen los bebés en este mundo. (Quizá la primera, en puridad, sea llorar, aunque a mi me encantó escucharle por primera vez y a él se le pasó pronto el sofoco…). No se los demás padres, pero yo, por mucho que me habían contado, no me imaginaba el meconio tan… ¿negro? ¿espeso? ¿abundante?. El mejor simil que hacíamos mi marido yo era: parece que caga chapapote. 
Eso sí, yo iba bien advertida de que no se quita con toallitas normales y, ciertamente, con una esponja y agua se quita muchísimo mejor, aunque tengas que dar por perdida la esponja para otros usos. Y, a pesar de lo que pudiera parecer, de la ropa sale bastante bien.
Mi bebé expulsó mucha cantidad de meconio y durante al menos 5 días. Al principio muy negro y espeso y los días siguientes más negro-verdoso y más líquido. Debía venir bien relleno porque a mi me parecía una burrada tanta caca, aunque quizá fuera lo normal. Si tengo otro, podré hacer comparaciones.
Conforme el bebé va lactando, el color negro-verdoso deja paso a las amarillo-mostaza. Un color súper chulo, la verdad, y sorprendentemente intenso. Las cacas del bebé lactante suelen tener grumitos o hebras y huelen fatal. Mi bebito hacía caca una o dos veces después de cada toma. Considerando que hacía unas 10 tomas diarias, ahí tenemos ya un mínimo de 10/12 pañales diarios. Total casi nada.
Con 4 semanas empecé a notar que lloraba cuando hacía caca, se ponía muy rojo y disgustado. En algún lugar leí que se debe a que al principio el defecar es  un reflejo automático pero que en torno al mes deja de serlo y el bebé tiene que aprender a apretar. A mi hijo le debía parecer lo más desagradable del mundo y parece que le costaba lo suyo aunque siempre hizo caquitas de densidad normal.
Cuando pasamos a lactancia artificial exclusiva noté que las cacas dejaban de tener hebras, pero nada más. Nunca ha padecido estreñimiento (se considera estreñido el bebé expulsa heces muy duras y secas; si pasan varios días pero finalmente hace una caquita líquida, no se considera estreñimiento).
Con la introducción de los cereales pasamos al denominado “punto pomada“, algo que a mi marido le asqueaba muchísimo (yo no notaba la diferencia). Al introducir la fruta, la caquita empezó a oler algo más ácida y podía variar algo de color en función de la fruta del día anterior.
Al introducir el pollo y las verduras llegó uno de los grandes acontecimientos en la vida de todo bebé: su primer moñigo. Taaaan perfecto, taaaaan suavecito, taaaaan pequeñito que casi casi estuve por hacerle una foto. ¡Monisimo!. ¡Y además bicolor!: normalmente un trocito es verdosillo y otro trocito es más amarillento, anaranjado… Precioso, ya digo que son monísimos y además no huelen a nada. 
Ale, después de esta charla tan agradable ¡ya nos podemos ir todos a desayunar!.
PD. He buscado moñigo en el diccionario de la RAE y no viene. Me propone únicamente la palabra boñigo. Pero yo de toda la vida he dicho moñigo para referirme a la heces sólidas humanas. ¿Me he inventado yo la palabra?.