Nunca he pensado en emplear ningún método en concreto para estimular a mi hijo en el área que fuera. He ido siguiendo mis propias ideas y ocurrencias en el día a día, adaptándome a sus gustos y también a las facetas en las que yo me siento más cómoda. Se que algunos padres están muy interesados en estimular intensamente a sus hijos para que sean (según su planteamiento) más listos y/o más aventajados pero yo reconozco que dudo de la oportunidad de esos métodos, de su necesidad, y lo único que me preocupa verdaderamente es que el nene sea feliz. Ni siquiera cuando el niño empezó a ir a atención temprana me planteé de alguna forma completar las sesiones porque siempre he tenido claro que mi papel era el de madre, no el de terapeuta.

Un día llegó a mis oídos el tema de los bits de inteligencia. Se trata de un método de estimulación mediante tarjetas o cartulinas que muestran un concepto simple y único mediante la representación del objeto y, opcionalmente, la palabra que lo define. Existen verdaderas metodologías para enseñar estos conceptos con el uso de las tarjetas, por ejemplo, mostrando las tarjetas al niño tres veces diarias durante una semana o una vez al día durante un mes…

Lo de las metodologías no me interesó demasiado, pero las tarjetas me parecieron una idea magnífica. Una de las grandes pasiones de mi hijo, desde antes de cumplir el año, ha sido que le enseñáramos libros con representaciones de objetos muy simples y le dijéramos su nombre. Así que me pareció que los bits podrían encantarle y ser una buena forma de estimular su lenguaje, la asociación entre el nombre y el objeto, la memoria…

En Internet se pueden encontrar muchos recursos para descargarse este tipo de tarjetas y siempre podemos hacerlas caseras. A través de una twittera (perdón porque ahora mismo no recuerdo quién fue, ¡lo siento!) descubrí que en mi querido Amazon Uk estaban a muy buen precio (no recuerdo el precio exacto pero en torno a los 6 euros) y en español, de una marca (Usborne) de la que ya he comprado ahí otras cosas y me gusta mucho. Así que se vinieron a casa.

El éxito ha sido total. Las tengo ya desde hace meses y son uno de los entretenimientos preferidos de mi hijo. No he seguido metodología alguna, eso sí. Cuando nos apetece, se las enseño de una en una mientras le digo el nombre y después le entrego la carta. Al principio lo que más le gustaba era irlas guardando en la cajita y ahora de forma habitual suele repetir las palabras incluso antes de que yo se las diga. En el momento en que se cansa lo dejamos y punto. Algunas veces vemos todas las tarjetas varías veces y otras no llegamos ni a la mitad.

La única pega que puedo poner, por ponerle alguna, es que como se lo lleva todo a la boca, algunas tarjetas están un poco perjudicadas y la caja está en las últimas. Pero, vamos, como todo lo que le toca, ¡muy duro tiene que ser para resistírsele!.

No sé hasta qué punto le han servido para ampliar su vocabulario pero de lo que no me cabe duda es de que algo le han enseñado porque a día de hoy conoce prácticamente todas esas palabras que vienen en la cajita (y son 50 fichas).


Como veo que ya tiene dominados esos bits, voy a comprarle otro paquete, de la misma marca, que trae muchas palabras nuevas y esta vez vienen doscientas.

Desde luego, se lo recomendaría a cualquiera como juego educativo, barato, fácil de llevar a cualquier sitio y con buena aceptación por parte de los niños.

¿Lo conocíais? ¿Os ha ido igual de bien que a nosotros?.